Colaboraciones

Redescubriendo la gastronomía de Riviera Nayarit

Hace unas semanas tuve la oportunidad de regresar a la Riviera Nayarit, uno de mis destinos favoritos de México y que me trae muy buenos recuerdos de mi infancia, pues lo visité varias veces con mi familia para disfrutar de las vacaciones. 

Uno de los platillos insignia de Riviera Nayarit es el pescado embarazado, por lo que moría de ganas por volver a probar esta delicia, sin embargo mis expectativas fueron superadas por mucho, ya que no solo me deleité con este manjar, si no que descubrí nuevos platillos y bebidas que hicieron de mi viaje una experiencia inolvidable. 

En este viaje me hospedé en Delta Hotels by Marriott Riviera Nayarit, gracias a una invitación que recibimos Karla, Jessica y yo para desconectarnos de la rutina. Una experiencia increíble de la que Karla nos compartió hace unos días en este blog. Sin embargo, fue en este sitio donde comenzó a reconquistarme la gastronomía de este destino. 

Todo inició con una degustación de raicilla, un destilado con denominación de origen desde el 28 de junio de 2019 y que se produce en la zona, en 16 municipios de Jalisco y en uno de Nayarit. 

Raicilla
Foto: Miriam Rivera

En esta degustación tuvimos la oportunidad de probar un par de cócteles con la guía de Isaac Galvez, gerente de alimentos y bebidas del Delta Hotels by Marriott Riviera Nayarit; mi favorito fue el Beso del Diablo, el cual llevaba jugo de piña, naranja y jarabe hecho a base de habanero. El vaso estaba escarchado con concentrado de jamaica y chile. Ya una vez servida la bebida, se le agregó un toque de concentrado de jamaica, el cual hizo que la bebida cambiará lentamente a un color rojizo.

Al primer sorbo del Beso del Diablo se sintió un picor en la boca y garganta, sin embargo tras degustar unos segundos, comenzó a agarrar un sabor especial que invitaba a seguir probando para descubrir nuevas sensaciones en cada trago. Tal cual como un beso prohibido que no puede parar. 

Beso del Diablo
Foto Miriam Rivera

Tras este preámbulo, fuimos al restaurante Huichol, a cargo del chef Santiago Pérez Ontiveros, en donde disfrutamos de un capuccino de langosta con calabaza, cremoso y que soltaba un dejo a café haciendo que explotarán nuestros sentidos; luego probamos un pescado zarandeado sobre una cama de arroz, y finalmente, para continuar con esa explosión de sabores llegó el postre, un crème brûlée de chile poblano, acompañado de un cóctel hecho a base de amaretto.

Crème brûlée de chile poblano.
Foto: Karla Campos

Al día siguiente, continuaron las sorpresas gastronómicas. Tras un desayuno reconfortante donde comí unos deliciosos waffles, fuimos al Mercado del Mar, en el pueblo Cruz de Huanacaxtle. Un sitio en donde prácticamente la comida va del mar al plato, pues es justo aquí donde llegan los pescadores después de su jornada para que los locales elijan los mejores productos para su mesa. 

La frescura del pescado es garantizada al tener un mercado junto a la Marina. Foto: Karla Campos.

Nosotras tuvimos la oportunidad de ver la pesca de ese día, junto con el chef Santiago, y lo que más nos sorprendió fueron los atunes de aleta amarilla, ¡eran enormes!. 

El chef nos prometió hacer una compra especial para que más tarde pudiéramos comer algo especial. 

Y así fue, por la tarde regresamos al restaurante para probar un exquisito ceviche de pescado dorado, camarones a las brasas ¡enormes y deliciosos! acompañados por un risotto, y de postre, una manzana con canela y una bola de helado. ¡Todo exquisito!

Ceviche de pescado dorado Foto: Karla Campos
Camarones a las brasas Foto: Karla Campos
Manzana con canela y helado Foto: Miriam Rivera

Pero el deleite no terminó ahí, por la noche regresamos a la marina, esta vez para ir al restaurante La Peska, del chef Andrés Morales, que nos ofreció una fusión de cocina italiana con lo mejor de los ingredientes locales. 

En La Peska tuvimos una cena degustación en donde probamos 6 platillos y un plato de postres.

El primer plato fue un carpaccio de atún, que al recordarlo aún se me hace agua a la boca; le siguió una fresca ensalada de pera, y posteriormente unos deliciosos camarones a la leña. La degustación continuó con una pasta diavola con camarones, seguida por un risotto de cilantro con un filete zarandeado ¡mi favorito!.

Carpaccio de atún
Foto: Miriam Rivera
Risotto de cilantro con filete zarandeado
Foto: Karla Campos

Finalmente, tras ya no poder, llegó el plato de postres, para el que sí tuvimos espacio. Probamos un brownie, panacotta con frutos rojos, y un delicioso cheesecake de guayaba. 

Plato de postres
Foto: Miriam Rivera

En La Peska todo estuvo delicioso ¡qué ganas de volver y descubrir sus demás platillos! 

El último día de nuestro viaje nos despedimos con una cena en el restaurante Huichol. 

De entrada nos dieron una ensalada mediterránea con lechugas mixtas, peras y manzanas caramelizadas, garapiñado de pepitas y vinagreta de naranja con miel.

El plato fuerte consistió en un New York con puré de papa aromatizado con aceite de trufa, vegetales y reducción de vino tinto. ¡Lo amé!

New York
Foto: Karla Campos

Finalmente, de postre comimos un pastel de queso y mamey con brioche de almendras y hojuelas de chocolate y amaranto. 

Pastel de queso y mamey
Foto: Miriam Rivera

Sin duda, este viaje me hizo recordar buenos momentos de mi infancia y también crear nuevas experiencias que reafirmaron mi amor por este destino. ¡Riviera Nayarit, espero regresar pronto!

* Viaje realizado por invitación de Delta Hotels by Marriott Riviera Nayarit, el cual abrió oficialmente en agosto de 2021. Si desean conocerlo y vivir una experiencia llena de relajación y aventura, durante lo que resta del año tendrán descuentos para viajeros nacionales, dense una vuelta por su página para más información.

 

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