Colaboraciones

Un oasis en la montaña de Riviera Nayarit

Foto: Miriam Rivera.

La analogía de la vida con los viajes es una de las más comunes y no es para menos. Ambas, tienen cosas en común como el descubrimiento y el inevitable final. A principios de agosto, mi mes favorito, murió mi mamá y desde entonces todo había estado en pausa.

La sensación de vivir en tercera persona se había apoderado de mi hermana y de mí. Fue en este escenario, que una aventura nos ofrecería un merecido y sorprendente reinicio, todo gracias a una generosa invitación de Delta Hotels by Marriott Riviera Nayarit.

Foto: Karla Campos
Las albercas del recinto se encuentran enclavadas dentro de un ambiente natural. Foto: Karla Campos

Hace casi cinco años llegué a Alan por el Mundo y mi fascinación por descubrir el planeta creció y se ha visto beneficiada con este increíble proyecto, en el que millones de personas nos confían sus sueños y podemos ver cómo los realizan con nuestros consejos, esa es una de las mayores satisfacciones.

Esta es una de las razones por las que amo mi trabajo y esa misma sensación me dejó la gente que labora en el Delta, el primer todo incluido de Marriott en el país. Desde Daniela, Paty, Julio, Arelli, el chef Santiago hasta Lita, su gerente general, nos hicieron sentir como en casa y esa es la filosofía que quieren ofrecer a sus huéspedes.

El clima en la Rivera Nayarit es una de sus mayores ventajas. Foto: Miriam Rivera.

En medio de la montaña del estado de Nayarit y muy cerca de la playa, donde cuentan con un club privado, esta propiedad se convierte en un oasis perfecto para aquellos que están en busca de relajación, pero también para los que quieren aventuras.

Pero primero había que llegar al aeropuerto. Un vuelo sin complicaciones y a tiempo desde la Ciudad de México a Puerto Vallarta fue completado por el servicio de transporte de Tropical Incentives, unos entusiastas de la zona quienes nos ayudaron a planear las actividades de los días siguientes.

Durante las tres noches que estuvimos, Miriam, Jéssica y yo nos adentramos en la cultura del lugar con una degustación de las bebidas premium especiales para los visitantes. Ahí conocimos un poco de la raicilla, una especie de mezcal con denominación de origen en esa zona occidental del país.

Un coctel para refrescarse. Foto: Miriam Rivera

La comida es una necesidad que se convierte en un placer. Como esos primeros sabores que recordamos de la infancia, una experiencia gastronómica está en los pequeños detalles. Y todo empieza con los ingredientes, los cuales en la costa de la Riviera Nayarita conceden una frescura inigualable a los platillos.

En nuestro primer día, por la mañana acompañamos al chef Santiago del restaurante Huichol al Mercado del Mar, el cual se encuentra en el pueblo Cruz de Huanacaxtle, saliendo de la marina, donde prácticamente la comida va del mar al plato, una gran asociación entre los marineros y aquellos que tienen el privilegio de acceder a sus productos.

En la Mariana, los pescadores salen desde muy temprano a trabajar. Foto: Miriam Rivera.

Pudimos ver a pescadores regresando de una jornada de trabajo, en compañía de pelícanos que muy atentos descansaban en algunas embarcaciones.

Nos mostraron la pesca de ese día, y lo que más llamó nuestra atención fueron los atunes de aleta amarilla, en especial uno que pesaba alrededor de 80 kilos. El chef nos mostró las partes de éste que utiliza para hacer sus creaciones gastronómicas; además nos enseñó otros tipos de pescados y cómo se ocupan en la cocina.

La frescura de los alimentos es garantizada por la cercanía del Mercado al puerto. Foto: Karla Campos.

Con la promesa de una comida especial con lo que habíamos comprado, nos dirigimos a Vista Paraíso, una propiedad que ofrece tours y actividades al aire libre, las cuales nos recuerdan que Nayarit no sólo es playa.

La seguridad no deja de lado las medidas sanitarias. Foto: Karla Campos.

Es así como pasamos una tarde llena de risas y adrenalina cortesía de las tirolesas del lugar y las motos todo terreno. Al terminar, mientras disfrutábamos un delicioso guacamole, el tucán de la propiedad (que en su terreno cuenta con cocodrilos, caballos, búfalos y todo tipo de aves) decidió volar cerca de nosotros y posar para una sesión de fotos.

Un tucán decidió pasar a saludarnos. Foto: Karla Campos.

Al llegar al hotel, nos esperaba un delicioso ceviche y camarones embarazados (típicos de la zona) difíciles de olvidar. ¡Pero no sería nuestra única comida! pues más tarde fuimos a la marina al restaurante La Peska, que nos ofreció una fusión increíble de cocina italiana con lo mejor de los ingredientes locales.

En la Peska disfrutamos de una cena degustación que consistió en un carpaccio de atún, camarones a la leña, ensalada de pera, pasta diavola, risotto de cilantro con un filete zarandeado y un plato con varios postres. Todo creación del chef Andrés Morales.

Risotto de cilantro con un filete zarandeado. Foto: Miriam Rivera

Al día siguiente, tras dormir en la cama que parecía una nube, asistimos a una clase de yoga en el Fitness Center, ¿quién dijo que no podemos viajar de manera saludable? Además de contar con un gimnasio súper equipado, se prevén clases y actividades especiales para los huéspedes.

Clase de Yoga: Foto: Karla Campos.

Después de nuestra clase y un poco de meditación, nos relajamos en el Tzicuri Spa. Sus instalaciones son un refugio de paz con alberca privada, vapor, sauna y cabinas para tratamientos y masajes. Los meses anteriores habían sido complicados y sentirme cobijada unas cuantas horas por Arelli y su equipo, fue una de las mejores experiencias que tuve en mi primer viaje post-pandemia. Gracias.

Yo disfruté de un delicioso masaje corporal, Jessica de un increíble facial y Miriam de un masaje con piedras calientes que aún recuerda con nostalgia.

Tzicuri significa “ojo de dios” en Wixaritari. Foto: Karla Campos.

Pasamos la tarde exploramos las instalaciones de Delta, nos dimos un chapuzón en su Natural Pool y caminamos hasta la zona de Media Luna para practicar la contemplación en las whirlpools y en la alberca, logrando contra todo pronóstico que pudiera flotar boca arriba (sí, 33 años y soltarme sigue siendo un problema para mí).

Por la noche nos despedimos con una cena de cumpleaños para Jéssica con nuestras nuevas amigas de Delta, Daniela y Paty, y con Linda de Tropical Incentives.

Celebrando con un postre muy especial. Foto: Karla Campos.

El chef Santiago durante toda nuestra estancia se lució y comimos platillos increíbles, los cuales no podían tener mejor acompañamiento que las bebidas de Julio… un momento, ¿notaron que no olvido los nombres de aquellos que hicieron especial nuestra aventura? Es inevitable, la hospitalidad para sus huéspedes es única y casi familiar.

Llegó el día de la despedida y hoy, mientras escribo estas líneas recuerdo con nostalgia y agradecimiento esos días que me trajeron de vuelta sin saberlo, porque así es la vida, llena de pequeños destellos de felicidad que nos permiten seguir adelante.

Una cena de lujo antes de despedirnos. Foto Karla Campos.

El adiós nunca es definitivo, sí nos aferramos a los recuerdos. Gracias por todo Lilia Macías Cornejo.

* Viaje realizado por invitación de Delta Hotels by Marriott Riviera Nayarit, el cual abrió oficialmente en agosto de 2021. Si desean conocerlo y vivir una experiencia llena de relajación y aventura, durante lo que resta del año tendrán descuentos para viajeros nacionales, dense una vuelta por su página para más información.

Relajación en medio de la montaña. Foto: Miriam Rivera.

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Karla Campos

Geek de tiempo de completo y viajera con muchas millas para recorrer.

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