Colaboraciones Coronavirus

Cómo es hospedarse en un hotel con la nueva normalidad viajera

El mes pasado (julio 2020) aproveché el “semáforo naranja” para hospedarme en un hotel en la Ciudad de México.

Para los que no son mexicanos, el semáforo epidemiológico en nuestro país es un sistema de monitoreo para la regulación del uso del espacio público de acuerdo al riesgo de contagio de COVID-19. 

En el caso de los hoteles, un “semáforo naranja” permite el 30% de ocupación de huéspedes. Y para ser honesto, durante mi estancia, no me crucé con ningún otro huésped en los pasillos. 

Tomé un Uber desde mi departamento ubicado en la Colonia del Valle Norte (cdmx) hasta el  City Express Plus & Suites Santa Fe, a unos 25 minutos – con tráfico amable. 

Elegí la cadena de Hoteles City Express porque tienen una certificación Safehotels Covid Clean y SafeTravels -para prevención, limpieza y desinfección- que efectivamente se nota desde que llegas. 

En la planta baja hay un filtro sanitario donde te hacen preguntas de seguridad, te limpian el equipaje, te dan gel antibacterial, te dan un cubrebocas (si no tienes) y te toman la temperatura con esas pistolitas inocuas -no estén de ridículos de que les van a matar las neuronas, si eso es lo que creen, no se preocupen porque seguramente ya las tienen todas muertas jajaja. 

“36 y medio joven” Me dijo el guardia.  “Vaya ando en mi punto” Le respondí mientras me dirigía rumbo a los ascensores.   

En el elevador puede haber solamente una persona abordo y te reciben en el lobby -igualmente- con todos los protocolos de bioseguridad para poder hacer tu check in.

Las áreas comunes tienen un número limitado de ocupación, aunque en realidad no se fomenta mucho pasar tiempo en estas zonas.

Hay stickers con información por todas partes y eso es fundamental. La señalética es importantísima en los hoteles y en cualquier espacio público porque le recuerdan a uno -sobre todo a los más distraídos como yo- mantener siempre la distancia social, el uso de cubrebocas y la limpieza constante de manos. 

Los restaurantes por el momento solo funcionan como room service.  Hay un menú especial que se deja en tu puerta, sobre una mesa y cubierto por una charola, para que tú lo tomes y lo introduzcas en tu suite. 

“¡En un episodio más de Gordos por el Hotel!”. Pensé. 

Las habitaciones llevan un proceso especial de higiene y “sanitización” y es el único lugar -al interno del hotel- donde te puedes quitar el cubrebocas. Yo me la pasé aquí, tranquilo editando y con una buena vista de “Financial District” capitalino, muy cerca el Parque La Mexicana. 

Todas las instalaciones se limpian regularmente y todo huele delicioso, a “seguro”. Di un paseo rápido por las instalaciones y bajé por un café a la zona lounge. La cafetera es automática, tú llegas, tomas tu vaso compostable y escoges la opción de café que desees.  Y esto las veces que quieras porque es ilimitado, y la cafetera también la desinfectan periódicamente. 

Pasé una noche aquí y a la mañana siguiente llevaron el desayuno a la habitación. Revisé unos mails, hice check-out y finalmente volví a mi casa en un Uber.

La neta es que mi estancia fue más “normal” de lo que aparenta, simplemente, hay que respetar todas las medidas, y el hotel las hace muy simples para seguirlas sin problema. 

Por favor, no viajen a menos que se vean obligados -realmente- a hacerlo, y sí lo hacen por trabajo busquen este tipo de hoteles que se están adaptando a la nueva forma de viajar.

 

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Manu Espinosa

Manuel Espinosa Nevraumont, mejor conocido en redes sociales como @manumanuti es creador de contenido especializado en turismo. Documenta sus viajes a través de sus crónicas, fotos y videos, en México y en todo el mundo, con un especial interés por proyectos relacionados con turismo comunitario y ambiental. Ha trabajado con diferentes oficinas de turismo nacionales e internacionales. En 2017 creó junto con Alan por el Mundo la cuenta foodie de Instagram @gordosxelmundo para compartir experiencias gastronómicas durante sus viajes.