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3 semanas en Islandia: el proyecto #borealkingdom

@imjustafox y yo decidimos ir a Islandia en 2016 y darle una vuelta entera al país durante 3 semanas a bordo de un camper.

@imjustafox y yo decidimos ir a Islandia en 2016 y darle una vuelta entera al país durante 3 semanas a bordo de un camper. Islandia es una isla volcánica de aguas termales, caminos de lava, lagunas árticas, cascadas solitarias y auroras boreales. En este artículo incluyo un resumen de nuestro viaje, pero para leer la crónica completa, día por día, visiten el blog theborealkingdom.com

La forma más barata de viajar a Islandia desde México es volar de CDMX a Nueva York, tomar un autobús a Boston (puede ser uno de esos chinos baratísimos o un megabus de $15 dólares), y de ahí volar a la Isla. La aerolínea más conveniente es la islandesa WOW, es muy económica y tiene muchas promociones durante el año.

El aeropuerto internacional de Islandia se encuentra en la población de Keflavik. De aquí tendrán que tomar el servicio de Flybus que los llevará, en aproximadamente una hora, al centro de Reikiavik. No se duerman y admiren el paisaje por la ventana, porque este será su primer contacto con los míticos campos de lava.

Las dos primeras noches nos quedamos en la capital, en un Airbnb ($93 dólares una recámara doble, por dos noches, nada mal) Fue aquí que conocimos a Hildur, a Hans -y a su hermosa perrita Milla- quienes nos harían recomendaciones muy importantes para el resto del viaje:

“Revisen siempre los pronósticos meteorológicos, para evitar nevadas imprevistas o vientos peligrosamente poderosos. También chequen periódicamente el estado de las carreteras, porque a veces las cierran por congelamiento”. Nos dijo Hans con un inglés algo oxidado. (Todos los islandeses hablan, por lo menos, un inglés básico).

Para estar siempre comunicados, una de las primeras cosas que hicimos fue ir a una tienda Nova, quienes ofrecen cobertura en todo el territorio Islandés. Nosotros nos súper emocionamos y compramos un paquete de 50 gb de datos por 7 mil Krona (7 Krona equivale a 1 peso mexicano). No nos acabamos ni la mitad después de tres semanas de viaje.

Reikiavik

En Reikiavik caminamos y visitamos The Sculpture and Shore Walk (el boulevard marítimo),  la iglesia Hallgrímskirkja (en internet se ve más bonita de lo que es), el lago Tjörnin y sus alrededores (los museos, la City Hall y el parque Hljómskálagarður), el moderno Harpa Concert Hall, el Old Harbour, el Old Downtown – nos comimos un típico hot-dog en Bæjarins Beztu Pylsur y después nos tomamos un café en el hipsterísimo Reykjavík Roasters; también el Kaffitár es bueno-.Fuimos a conocer el street art de la calle Ánanaust y cenamos en el restaurante Jómfrúin, especializado en exquisita comida danesa. Terminamos el día yendo por un helado a Valdís.

Después de dos días regresamos a Keflavik, a las oficinas de Camper Iceland donde habíamos reservado un camper 4×4 al que bautizamos “Campersson”. Los siguientes 19 días este vehículo sería nuestro medio de transporte, y nuestro hogar ambulante en la circunnavegación de la Isla por la Ruta 1, una autopista panorámica que te forzará a detenerte constantemente a fotografiar los paisajes inigualables de este país.

Lo primero que hicimos fue ir a Gangleri Outfitters a rentar un poco de ropa invernal: chamarras, guantes, botas para la nieve; después fuimos al supermercado por víveres y nos dirigimos al faro Grótta a tomar fotos y a volar nuestro drone: Willy. Esa noche dormiríamos a las afueras de Reikiavik, en Heiðmörk.

El viaje de casi tres semanas lo completamos en sentido horario, aquí abajo les comparto un itinerario, muy simplificado de los mejores lugares durante nuestro recorrido, organizado por regiones.

Por cierto, en Campersson no teníamos instalaciones sanitarias (como diría mi primo jajaja), así que todas nuestras necesidades y baños los hacíamos en las instalaciones de las albercas públicas, que se pueden encontrar en casi todos los pueblos importantes y ciudades de Islandia. Aquí más información sobre sobre estas albercas y aguas termales, que fueron una de las cosas más interesantes de nuestro viaje.

También durante todos esos días nos alimentamos de cereal, sándwiches, galletas y papas que comprábamos en el súper, y de vez en cuando comíamos en algún restaurante local para probar las especialidades gastronómicas.

Región Oeste

La Península Snæfellsness fue una de nuestras predilectas. En el muelle de Grundafjörður se encuentra el restaurante Bjargarsteinn; probamos la sopa de pescado Fiskisúpa Stór, y la cerveza Viking Gold. Visitamos la gran montaña Kirkjufell y su reflejo hipnotizante en el agua, y a un costado, la playa de aguas calmas, y arena suave y obscura. Stykkishólmur,  es la ciudad más grande de toda la península. Aquí, en el puerto pesquero, existe un mirador espectacular del fiordo Breiðafjörður, con incontables isletas escarpadas que son el hogar de muchas especies de aves salvajes. También del puerto de Stykkishólmur sale un ferry todos los días con dirección a Brjánslækur, en los Westfjords.

De esta región visitamos solo el sur y el suroeste. Decidimos no tomar el Ferry y manejar. Una carretera serpenteante nos llevó a través de lugares maravillosos, hasta el punto más occidental de Islandia. Una playa, con el mar de color turquesa, que mantiene su bajo nivel por una extensa área, lo cual permite caminar sobre ella entre conchas de colores; la playa de Breiðavík, su famosa guesthouse y su hermosa iglesia; Látrabjarg y sus imponentes acantilados, son alrededor de 14 kilómetros de paredes rocosas que fungen de hogar perfecto para la fauna salvaje de este lugar, como los “puffins”, cormoranes, gaviotas, y otras aves; y las exóticas playas rosas de Rauđasandur.

Región Noroeste

La Península Vatnsnes. Paramos en el pueblo de Hvammstangi, famoso por sus tours marítimos para ver a las focas que viven en la zona (nosotros no vimos ni una); y después fuimos a la búsqueda del impresionante monolito Hvítserkur de 15 metros de altura (unos dicen que es un troll que quedó petrificado por el sol, y otros que es un dinosaurio que quedó fosilizado mientras tomaba agua). Al terminar la vuelta por la península nos fuimos deteniendo en diferentes lugares: las imponentes cascadas Kolugljúfur, la Pingeyrar, una diminuta iglesia de piedra con un paisaje de fondo majestuoso, la playa con trozos gigantes de hielo enfrente del aeropuerto Alexandersflugvöllur, y el pintoresco pueblo de Hofsós.

 

Región Noreste

 

Parada obligada en el precioso pueblo de Siglufjörður, con sus casas de colores brillantes que contrastan de manera magnífica con el blanco absoluto de la nieve invernal; Solo de pasada, Akureyri, la capital del norte y la segunda ciudad más grande de Islandia, pero digamos que el urbanismo no nos interesaba mucho en este viaje. Contemplamos por varios minutos las fantásticas cascadas de Godafoss con su potente corriente, una fuerza sobrenatural que parte en dos la sobriedad del terreno nevado, y pasamos la noche en el pueblo de Reykjahlíð, al noreste del Lago Mývatn, con su Daddi’s Pizza (probamos la especialidad de la casa, la Pizza Mýfluga, Daddi’s Special, con salsa, queso, trucha ahumada, piñones y queso crema). En esta zona se encuentran el cráter volcánico Hverfjall y la cueva Grjotagja (que aparece en Game of Thrones) pero por mal tiempo no los pudimos visitar. Estuvimos tentados a tomar un baño caliente en la fantástica laguna termal Myvatn Nature Baths (la Blue Lagoon del norte) pero había mucha gente y eso nos ahuyentó. Finalmente emprendimos el camino, primero en Campersson y luego a pie, para llegar a la cascada más imponente de toda Europa, Dettifoss (dicen que luce aún mejor durante el verano).

 

Región Este

Después de manejar por muchas horas, nos detuvimos a comer algo en Egilsstaðir, la ciudad más grande e importante de esta región; después le dimos una vuelta completa a Lagarfljót, el tercer lago más grande de Islandia, disfrutando de las casas solitarias, las coníferas y las montañas. A través de una carretera montañosa y la cascada Gufufoss, llegamos al atardecer al remoto, y bohemio, pueblo de Seydisfjordur. Al otro día emprendimos la ruta de los pueblos pesqueros: Fáskrúðsfjörður, Stöðvarfjörður, la granja entre Stöðvarfjörður y Breiðdalsvík, Djúpivogur, la playa que en lugar de arena, tenía millones de piedras de diferentes tamaños, y terminamos en Höfn. Aquí la especialidad es el langostino, y pues nos comimos un panino de este crustáceo. Esa noche a las afueras del pueblo vimos nuestra primera y única aurora boreal. Al día siguiente, arribaríamos a Jökulsárlón, el lago de los glaciares flotantes, al límite del Vatnajökull National Park.

Región Sur

En Vik se encuentra la famosa playa negra de Reynisfjara, los acantilados de Reynisdrangar y el arco de Dyrhólaey. Aquí nos tocó un pésimo tiempo, y tuvimos un percance que nos hizo temer por nuestras vidas. Donde sí la pasamos increíble fue en Selfoss, la capital del Sur, donde conocimos a los que hoy llamo, mis padres Islandeses: el increíble fotógrafo Islandés Páll Jökull, fundador de Landscape Photography Iceland, y Auður, editora en la revista Sumarhúsið & Garðurinn. En su casa probamos el Rúgbrauð, un pan horneado con el vapor natural de aguas termales. Cerca de ahí, el río Ölfusá, que al ser diáfano y poco profundo, era un impecable reflejo del cielo por donde se podía caminar. También nos detuvimos en las cascadas de la zona, Seljalandsfoss y la celebérrima Skógafoss. Y por supuesto la caminata de 2 kilómetros en la playa Solheimasandur, para fotografiar el avión norteamericano estrellado. Del resto de la Península Reykjanes, fuimos a la comunidad de Selvogur y Grindavik.

El viaje a Islandia, es una de las aventuras más increíbles que he tenido en mi vida, y recomiendo muchísimo visitar este país lo más pronto posible, antes de que el turismo masivo acabe con él.

Abril, el mes en el que fuimos es ideal ya que el frío no es tan intenso como en el crudo invierno, y no hay tantos turistas. La desventaja es que algunos lugares aún se encuentran cerrados por mal tiempo, como las carreteras hacia las Highlands, o las cavernas congeladas, que ya se habían comenzado a derretir.
Te recuerdo que para leer la crónica completa del viaje visites https://theborealkingdom.com/ y muchas fotos las puedes encontrar en Instagram con el HT #borealkingdom

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