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Todo lo que debes saber sobre el Mal de las Alturas

El Mal de las Alturas, popularmente conocido como el Mal de Altura, es un malestar físico que se presenta entre los viajeros que se encuentran en sitios con altitudes elevadas, por encima de los 1,500 metros sobre el nivel del mar (msnm).

Este malestar no se debe tomar a la ligera, ya que si no se toman las precauciones necesarias nuestra salud podría resultar afectada y las experiencias de nuestro viaje no resultarían muy satisfactorias.

Con fines médicos la exposición a las alturas se divide en 3 altitudes:

  • Altitudes elevadas (1,500m a 3,500m snm) como en la Cordillera de las Montañas Rocallosas,
  • Altitudes muy elevadas (3500m a 5500m snm) como el senderismo en el Kilimanjaro
  • Altitudes extremas (más de 5,500m snm) como en el Circuito de Annapurna y el Monte Everest.

¿Qué afecta?

El principal factor que afecta la salud es la concentración de oxígeno que disminuye a mayor altitud (hipoxia), y que empeora si se está a mayor distancia del Ecuador (latitudes cercanas a los polos), a menor temperatura, y otros factores como la estación del año y el clima; estos factores modifican la circulación de la sangre en los pulmones y el cerebro, incluso tienen un impacto en la calidad del sueño presentando ciclos menos profundos y poco reparadores a mayor altitud, lo que hace frecuentes los despertares y el insomnio.

El mal de la montaña o mal de las alturas se puede presentar en tres modalidades:

  • Enfermedad aguda
  • Afectación (edema) cerebral
  • Afectación (edema) pulmonar

La enfermedad aguda es la más común y generalmente se presenta en el 25% de los viajeros que duermen por primera vez en altitudes arriba de los 2,500m snm.

Síntomas

Los síntomas son muy similares al de una resaca por alcohol (dolor de cabeza, fatiga, pérdida de apetito, náusea y vómito). Ante cualquier indicio de estos malestares, se debe detener el ascenso, descender y pedir apoyo médico especializado de urgencia.

Cómo prevenirlo

El cuerpo necesita de 3 a 5 días para adaptarse, por lo que lo recomendable es planificar ascensos graduales que eviten pasar el primer día por arriba de los 2,750 m snm, y los consecutivos evitar pasar la noche en ascenso mayores a los 500 m snm por día, así como tomar un periodo extra de adaptación por ascensos acumulados cada 1,000m.

Si están planeando un ascenso importante, mayor de 800 a 1,000m en menos de 24 horas, es importante que consulten a un médico especializado en viajero y un médico del deporte, y en su equipaje lleven un botiquín de viaje con los medicamentos que faciliten la adaptación a la altitud; si son de México o están de paso por el país, visiten la Clínica de Atención Preventiva del Viajero de la UNAM que se ubica en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, ahí pueden atenderlos y asesorarlos sobre los medicamentos que pueden tomar en caso de presentar este mal.

También es importante que tengan un seguro de gastos médicos con cobertura especial que cubra actividades de alto riesgo y los destinos que van a visitar; así como hacer los ascensos con guías expertos y chequen que el paquete que contraten incluya evacuaciones y servicio de ambulancias aéreos.

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