Presupuestos Tú x el Mundo

Los viajes te dejan personas que nunca olvidarás

Soy Christian, vivo en Ensenada, B.C., porque aquí me encuentro estudiando Medicina; por cierto, en Diciembre me graduo J Me encanta mi carrera, solo que esta no se lleva muy bien con los viajeros, pues no se tiene el tiempo necesario para hacer viajes largos.

Soy Christian, vivo en Ensenada, B.C., porque aquí me encuentro estudiando  Medicina; por cierto, en Diciembre me graduo J Me encanta mi carrera, solo que esta no se lleva muy bien con los viajeros, pues no se tiene el tiempo necesario para hacer viajes largos.

Bueno, pues ahí tienen que un día, exactamente una semana antes de Navidad, me encontraba en mi casa en San Luis Rio Colorado, Son., con mi familia. De la nada, de repente me levanto y digo chingue a su madre, me voy de vacaciones, ¿a dónde? No se, pero me voy. Se lo plateo a mi mamá, pues es la que manda y la que patrocina los viajes. Me dice que no, porque pues es vacaciones, nunca estoy en mi casa con mi familia, es Navidad, etc. Finalmente y como casi siempre, termino convenciéndola. Y me dice: está bien, pero tu presupuesto será tu regalo de navidad.

¿Dónde y con quién pasaré Navidad y año nuevo? Eran preguntas que no me preocupaban.

Compro un boleto de autobús de San Luis R.C al D.F, con mi credencial de estudiante me sale súper bara. Fueron 36 hrs de camino, que platicando con mi compañero de asiento y leyendo un poco se me hicieron mas cortas. Bueno, finalmente estoy en tierras Chilangas. Es ahí cuando decido que me voy a Guatemala. Un año antes había estado allá y me había gustado mucho. Compré otro boleto de autobús ahora del DF a Tapachula, Chiapas. Tengo tan solo 24 hrs para estar en tierras chilangas. Conozco tan solo un poco del Centro de la ciudad, y la neta, me encantó. Sentado afuera de Bellas Artes, practicando mi deporte favorito, que es “observar a las personas”, me pongo a platicar con un wey, un wey no muy común, era una persona que transmitía  una paz increíble, y me enredaba con sus pláticas, y de repente sin darme cuenta ya habían pasado tres horas. Me voy, decimos adiós, nunca sabré de él pero siempre lo recordaré.

 

 

Es 24 de Diciembre estoy cruzando a pié la frontera rumbo a Guatemala. Finalmente he contactado a un wey a través de la página de Couchsurfing y este me ha invitado a pasar Navidad con su familia. Llego al lugar es un pueblo muy auténtico, carreras de caballos, la feria. Pues ahí estoy una familia grande, platicando con los tíos,  jugando con los primos, abuelos, todos me adoptan como un miembro mas de la familia. Es indescriptible la sensación de simplemente recordarlo.

Los siguientes días los paso en Antigua, Guatemala. Entre Couchsurfing y hostales. Conociendo gente local, platicando con personas en el mercado. Mne encontraba una tarde sentado en la plaza y me pongo a platicar con un wey de Sri Lanka, terminamos echándonos un café y luego unas cheves en un bar. Platicando igual cosas de la vida, y así se fue el día.
En otra ocasión sentado en un restaurante se acerca otro morro de la India, igual se encontraba viajando solo, platicamos un rato y le comento mis planes de pasar Año Nuevo en Panajachel un pueblo a la orilla del precioso Lago Atiltlán. El morro se apunta. Finalmente el 31 de Enero partimos viajando en “chicken buses” a Panajachel, llegando al lugar conocemos a un wey de Guatemala y una Sueca, y al final pasamos los 4 juntos año nuevo. La agarramos buena la neta. Y platicando y celebrando como si estuviera con mis amigos de toda la vida.

Al día siguiente partimos mi nuevo amigo Indú a San Pedro la Laguna otro pueblo del otro lado del lago, dejando atrás a nuestros nuevos amigos. San Pedro un pueblo hermoso, tranquilo, baratísimo, muy auténtico, gente con trajes típicos, y a la vez una parte medio hippie. Donde caminado por sus tranquilas calles conocimos a nuestros nuevos amigos de la capital, un grupo de morros que había ido a pasar Año Nuevo al lugar, estuvimos en un bar platicando cosas de la vida con todos ellos. Muy buena onda, muy amables, increíbles todos ellos. Aún los recuerdo.
Día 2 de enero momento de regresar a México, me despido de mi nuevo amigo indú y compañero de viaje en los últimos días, Ali Samee su nombre.

Después de 8 camiones y una maratónica llegada a la frontera con Chiapas. Llego a central de autobuses de Tapachula, 15 minutos tarde, antes de cruzar a Guate ya había comprado mi boleto. El camión me dejó. La opción quedarme en Tapachula hasta el día siguiente o tomar un taxi que me lleve al siguiente pueblo para allá alcanzar el autobús. Opté por la segunda opción pues solo me quedaban 220 pesos en la bolsa. El taxista va súper rápido para alcanzar el camión. Y yo preocupado porque si no lo alcanzo, valí cuete, no tengo mas dinero. Nos damos cuenta que el camión iba lento. No hay problema ya lo alcanzamos. Acto seguido, me dice que todo el camino pasó rezando al santo de los taxistas (que lo tenía colgado en el carro). Que el sabía que el había ayudado, la enta se me puso la piel chinita y se me llenaron los ojos de lágrimas. No soy muy católico la neta, y respeto mucho. Pero era la acción del taxista. Nos bajamos del taxi y el señor me da un abrazo, de eso abrazos sinceros que los sientes. Finamente me subo al autobús me siento, y saliéndome las lágrimas recuerdo a cada una de las personas que conocí en ese viaje. Me sentía extasiado, como si tuviera una sobrecarga de dopamina o serotonina por todo mi cuerpo. Es algo indescriptible lo que sentía.

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alanxelmundo

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