Colaboraciones

Los puentes de Venecia 

“Contigo tengo la impresión de que nada es imposible.”

Haruki Murakami

 

Si hace unas semanas me dieran a elegir a qué lugar irme de viaje, en mi lista no hubiera estado Venecia, ¿por qué? Porque uso una silla de ruedas y al meterme en internet la mayoría de los artículos hablan de la nula accesibilidad que hay, también vi fotos y leí que hay 455 puentes con escaleras.

Un día mi pareja me propuso ir y me emocioné, pero también despertó en mi un sentimiento bien conocido por quienes tenemos una discapacidad: enfrentarnos a algo que no podemos hacer (como subir escaleras, en mi caso por ejemplo). Lo único que me ayudó a convencerme de ir fue que no iba sola y en compañía se me presentaba la oportunidad de descubrir un lugar nuevo.

Muy temprano en carro nos dirigimos a Punta Sabbioni, ahí sale el ferry hacia Venecia. Hay una taquilla en donde puedes adquirir los boletos, el costo por viaje redondo por adulto es de 10 euros, niñas y niños pagan 5 euros y las personas con discapacidad tenemos descuento que consiste en un 50% en el costo del boleto para adulto y otro boleto gratuito para el (la) acompañante.

Para subir con mi silla de ruedas pusieron una rampa de metal, las personas suben usualmente con esta rampa de madera, el traslado dura aproximadamente una hora.

El ferry arribó en el Gran Canal, a través de una rampa grade y otras adaptadas a escalones (es la primera vez que veo algo así y me encantaron) nos dirigimos hacia la Plaza de San Marcos en donde se encuentra la Basílica, el Campanile, el Palacio Ducal y la Torre dell’Orologio).

Después de recorrer esa parte comenzamos a adentrarnos más y me di cuenta que había cada vez menos gente, fue bonito recorrer los callejones, hay calles muy angostas donde pasa una persona a la vez, las casas en su mayoría tienen este metal que sirve para retener el agua afuera porque frecuentemente Venecia se inunda.

Entre más nos adentrábamos más puentes aparecían, la verdad es que yo sola no hubiera hecho este viaje, mi esposo me ayudó a subir las escaleras en los puentes. Yo le sugerí que recorriéramos lo más posible siguiendo el gran canal que es la vía principal, pero él estaba súper emocionado, callejoneamos mucho y cada que nos comíamos algo encontrábamos un puesto de fruta, los duraznos fueron los más ricos que he probado.

Cuando ya no pudimos recorrer más nos detuvimos a comer algo y beber Aperol Spritz que es la bebida más conocida, yo no quería beber mucho porque el mayor reto fue encontrar un sanitario y mucho más que fuera accesible, ya estábamos haciendo planes para regresar por si me andaba del baño y para nuestra gran sorpresa el lugar en donde estábamos comiendo  (se llama Cie & Ciop) tenía un baño amplio, fue un gran gran alivio, gracias a ello me pedí algo de tomar y nos quedamos un buen rato disfrutando y platicando. 

De regreso le insistí que ya no me cargara por los puentes porque sí le dolió la espalda, entonces nos acercamos a una de las estaciones del transporte que utilizan los Venecianos,  los “vaporettos”, para el boleto de este transporte yo les recomendaría lo compren junto con su boleto del ferry o al inicio de su viaje, ya que es más fácil, para las PcD (Personas con Discapacidad) realizan un descuento en donde el acompañante no paga boleto y la persona con discapacidad paga 50%, en los demás puntos ya estando en la isla sí se pueden comprar los boletos del transporte, pero las máquinas no tienen la opción de descuento y en las tiendas donde también los venden no conocen de éste tampoco.

De regreso nos detuvimos cerca del Puente de Rialto, conocido porque sale en muchas películas. En resumen, Venecia es un destino turístico chulísimo, único, no es accesible para viajeros en silla de ruedas, pero es posible, es fácil visitar La Plaza de San Marcos y hacer un recorrido de ida y vuelta con los vaporetto, Venecia es un lugar único, tiene magia propia y me hizo querer regresar ya que hay muchos museos e historia del arte que no alcanzamos a visitar.

Yo trato de ser muy independiente, sé que sola puedo llegar a muchos lugares, pero en definitiva mi vida es mejor desde que descubrí que en compañía puedo llegar a lugares que parecían imposibles, ¿en tu vida quién te hace sentir que nada es imposible? ¿Te has dado cuenta que algunas veces tú eres esa persona?

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Mónica Montoya

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