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Las dos capitales chilenas: Valparaíso náutico y Santiago metropolitano

Llegué solo al aeropuerto (mi amigo Emilio volaría hasta el día siguiente). Muy ligero como siempre, con una pequeña maleta de llantitas.

Por: Manu Espinosa

4 pm. Ciudad de México. Llegué solo al aeropuerto (mi amigo Emilio volaría hasta el día siguiente). Muy ligero como siempre, con una pequeña maleta de llantitas (que cuando la suelto, se va de bruces) y mi mochila de National Geographic para la cámara y la computadora (me urge que ya lleguen las nuevas de Alan por el Mundo).

Check-in ultra veloz; estuve en un café un par de horas trabajando hasta que llegó el momento de abordar. Sigo sin entender este fenómeno antropológico de la gente que se forma para subir al avión, y está de pie alrededor de una hora, entre nerviosa y agitada, para ser los primeros en ingresar a la nave. ¿Pero es que no saben que todos tenemos ya un lugar asignado?

El avión de LATAM era espectacular: novísimo, muy espacioso, y tuve la fortuna de tener tres asientos para mí solo. La selección de películas era muy buena, había un par que acababan de estar en los cines mexicanos. Nos dieron ravioles de cenar y después, con el estómago lleno, me quedé dormido.

LATAM

6.30 am. Santiago de Chile (tres horas más que en la Ciudad de México). Yo ya sabía que los mexicanos tenemos que pagar una cuota de reciprocidad (23 dólares estadounidenses), pero fue una sorpresa darme cuenta que solo somos nosotros y los australianos, los obligados, en pleno arribo, a hacer ese pago. ¿Qué te hicimos Chile?

No traía conmigo pesos chilenos, así que primero pensé en retirar del cajero -como lo hago normalmente cuando viajo-  y fue un grave error. La mayoría de los bancos te cobran entre 150 y 200 pesos mexicanos extra por cada retiro. Afortunadamente aún me quedaban algunos dólares y los cambié en el aeropuerto. Durante su futuro viaje a Chile, les recomiendo pagar todo lo que puedan con su tarjeta.

Para llegar a Valparaíso, ciudad donde pasaría los primeros 5 días es muy sencillo. Después de esquivar a los clásicos taxistas aeroportuarios que te quieren estafar (esto es una constante en la mayoría de los aeropuertos del mundo), tomé el autobús Centropuerto, localizado entre la Puerta 4 y 5. Después de 15 minutos de pie, en un autobús repleto de turistas y trabajadores, bajé en la central de autobuses Pajaritos, que debería de llamarse Perritos, por todos lo caninos callejeros que ahí habitan.

Perros callejeros en la Terminal Pajaritos

Tras una hora y media de viaje, llegué a la estación de Valparaíso.

Valparaíso

Instalado en una bahía del Pacífico Sur, Valparaíso (“Valpo”para los queridos) es un anfiteatro natural para admirar el espectáculo de su océano y sus atardeceres. La mejor forma de conocer esta ciudad, la segunda más importante de Chile, es a pie. Sus numerosas e inclinadas pendientes han transformado arquitectónicamente esta capital marítima, que cuenta con incontables escalinatas, que a primer vista parecerían humanamente imposibles de escalar y varios funiculares (o ascensores) para facilitar el tránsito y el acceso a zonas elevadas.

Vista panorámica de Valparaíso

¿Qué visitar?

Valpo es considerada una de las grandes capitales mundiales de arte callejero, y sus paredes y muros han fungido como lienzo para muchos artistas nacionales y extranjeros.  Los mejores están en el Pasaje Templeman, Avenida Alemania, el Pasaje Galvez y Urriola; en los grandes conjuntos habitacionales de Cerro Barón y el Cerro Larrain, y en Cerro Polanco. Inclusive existe un “Museo a Cielo Abierto” en el Cerro Bellavista, compuesto por 20 murales de diversos estilos. El arte Callejero en Valpo, es más usual que tu propia sombra, porque a cualquier lado que voltees, verás algún pequeño rayón, o una obra colosal de múltiples colores.

Mural por Dasic Fernández

Fachada de hostal con arte callejero

Con respecto a la vida cultural de Valparaíso, existen varios centros importantes: El Palacio Baburizza, sede del Museo de Bellas Artes, el Museo de Historia Natural y el Museo Marítimo Nacional, entre otros. Los hermosos edificios de las avenidas Prat y Cochrane, y el centro administrativo al pie de los cerros y a la orilla del mar;  y por supuesto las dos casas del poeta Pablo Neruda: La Sebastiana, en la cima del Cerro Florida, y la Casa de Isla Negra, en la homónima playa. A esta última se puede llegar en autobús, aunque es muy tardado (aprox. tres horas); lo ideal es conseguir un automóvil y manejar.

Edificios de la Avenida Prat

Comandancia en Jefe de la Armada

Si tienen ganas de pasar un día en la playa, tomen un autobús en la Avenida Errázuriz y diríjanse a Viña del Mar (les tomará 30 minutos). Aquí existen varias playas de arena suaves pero aguas heladas. La playa de Reñaca en pleno verano se atiborra de turismo argentino y a pesar de las altas temperaturas, siempre hay una sutil brisa fría, que les hará lamentar no llevar una manta o un sweater ligero. Quédense a apreciar el atardecer que será memorable; si no, de vuelta a Valparaíso, el mejor mirador de ocasos es el Paseo Gervasoni.

Playa Reñaca, Valparaíso

Atardecer desde el Paseo Gervasoni

Para los noctámbulos, la vida nocturna de Valparaíso es intensa y prolongada. En periodo vacacional hay varias fiestas en hermosas terrazas panorámicas desde temprano. En la noche, para el precopeo y los primeros tragos de la noche, hay muchos bares en la subida de la Avenida Ecuador, muchas discotecas en los alrededores de Plaza Sotomayor, e inclusive muchos lugares para “after-parties”, incluida la bebida pública en la Plaza Aníbal Pinto. Para la comunidad LGBTTI, o quienes gustan de asistir a lugares “de ambiente” Pagano es sin duda el referente número uno.

Valparaíso de noche

Otros lugares de interés: el Parque Cultural de Valparaíso y el Cementerio No.1, ambos en el Cerro Cárcel.

 Cementerio No.1

¿Dónde hospedarse?

Para dormir, recomiendo un par de noches en el precioso Hotel Boutique Somerscales, ubicado en el corazón de Cerro Alegre. Otrora casa familiar del artista, pintor, marino y maestro de inglés Thomas Somerscales, este patrimonio porteño recuerda lo importante que fue dicho personaje en la vida cultural y artística, no solo de Valpo, sino de toda la nación chilena. Graficó varias batallas navales en sus cuadros, ahora resguardados en museos y en colecciones privadas, y ayudó a la inclusión de inmigrantes de habla inglesa en esta tierra, que a la postre se convertirían en valiosos ciudadanos. El Hotel boutique tiene una impronta europea, con sus pisos de madera y decoraciones vintage; además cuenta con una pequeña terraza desde donde se puede observar gran parte de la ciudad, y su costa.

Sala del Hotel Boutique Somerscales

Vista desde la terraza del Hotel Boutique Somerscales

También es buena idea quedarse alguna noche en cualquiera de los casi infinitos hostales de Valparaíso. Por lo menos en la zona de Cerro Alegre y Concepción, a veces pareciera que hay más albergues que casas privadas. Quedarse en un hostal les permitirá compartir habitación con personas, casi siempre de otras nacionalidades, intercambiar ideas y vivencias, y hacer amigos durante el viaje. Los hostales, también ofrecen información sobre tours, y suelen organizar salidas nocturnas a diferentes bares y discotecas para sus huéspedes.

¿Qué comer y beber?

Para comer existen un par de opciones deliciosas. En primer lugar, si quieren tener solo una comida al día, les recomiendo la monstruosa “Chorrillana”: una mezcolanza abundante de papas fritas, bistec u otro tipo de carne, salchicha (vienesas, como le llaman aquí), cebolla frita y huevos estrellados. Los mejores lugares para comerla son el célebre y barroquísimo J. Cruz M, y el Pimentón en la subida de Avenida Ecuador. También los mariscos y el pescado son la especialidad local, con otras opciones de “tierra” como la cazuela de vacuno o el costillar. Los mejores lugares están en la Caleta Portales y cerca de la Plaza Sotomayor, como el restaurante Puerto Lindo. Finalmente para una comida rápida, las empanadas fritas para llevar o los completos (la versión chilena de un hot dog).

Chorrillana en el restaurante El Pimentón

De tomar, el buen vino es una constante en todas partes. De cervezas existe una gran variedad también, la Cristal o nuestra favorita la Escudo, que tiene más cuerpo. Sin embargo, para probar un par de cervezas artesanales, diríjanse al ascensor Reina Sofía y vayan a la cervecería Altamira, será un poco más caro, pero la calidad y el sabor valen la pena.

Tres tipos de cervezas en la Cervecería Altamira

Un amigo que conocimos en el hostal, accedió a darnos ride a Santiago de Chile, además de hospedaje la primera noche.

Santiago

La capital geográfica y moral de Chile. Con genes latinoamericanos pero con un físico de metrópoli europea, caminar por sus barrios antiguos o transportarse con su modernísimo metro, es un sincretismo sublime entre su difícil pasado y su prometedor futuro. La gente aún guarda las cicatrices del autoritarismo, pero poco a poco se abre al mundo, con una gentileza extraordinaria. Sin muchas expectativas y con poco conocimiento previo, Santiago de Chile fue una grata sorpresa, con una arquitectura envidiable y una prolífica vida artística y cultural.

Vista panorámica de Santiago

¿Qué visitar?

Al igual que en Valparaíso, la mejor opción para conocer la capital es a pie ( o el metro para distancias un poco más largas). De superficie plana, a excepción de un par de cerros, no impone un gran reto; quizá el único inconveniente sean sus climas extremos, sumamente caluroso en verano y terriblemente frío en invierno.

Estación de Metro Quinta Normal

El Barrio Yungay, Brasil y el Concha y Toro, con antiguas casonas de colores vivos y ornamentos, recuerdan su pasado como la zona residencial de Santiago. Actualmente existe una explosión artística, y un nuevo apogeo, impulsado por la juventud de la zona. Sus plazas, como la Plaza Brasil y la Plaza de la Libertad de Prensa, respectivamente; también sus iglesias, centros sociales y culturales.

Fachada de casona en Plaza Brasil

Iglesia de la Congregaciòn de la Preciosa Sangre

Un amplio paseo por el Barrio Cívico conduce a Plaza de la Constitución, con la estatua del inolvidable compañero presidente Salvador Allende y enfrente, sobre Plaza de la Ciudadanía, el monumental Palacio de la Moneda (para entrar a visitarlo hay que reservar en línea, y las visitas son limitadas por día) y el subterráneo Centro Cultural. A lo largo de la Avenida Alameda (O’Higgins) hay hermosas esculturas y edificios.

Palacio de la Moneda

Bolsa de Comercio de Santiago

El corazón de Santiago es La Plaza de Armas, y sus maravillosos edificios circundantes, entre ellos la impresionante Catedral Metropolitana de Santiago (con su dispensador de agua bendita, ¡cómo olvidarlo!) y el Correo Central, con un pequeño museo muy interesante sobre la historia postal.

Catedral Metropolitana

Correo Central de Santiago

El Barrio Bellas Artes ofrece un gran entorno natural, con su Parque Forestal, además del icónico Palacio de Bellas Artes, sede de dos Museos imperdibles: el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) y el Museo de Bellas Artes. Muy cerca de ahí, el Barrio Lastarria, con su atmósfera bohemia e intelectual, lleno de pequeños cafés y restaurantes, es sede del Museo de Artes Visuales (MAVI) y el Centro Gabriel Mistral (GAM). Por cierto, todos los museos son gratuitos.

Museo de Bellas Artes

Cafetería en el Barrio Lastarria

La ciudad de Santiago también conserva grandes espacios verdes, como lo son sus variados y hermosos parques: el Parque Quinta Normal, el Parque O’Higgins, el Parque San Borja, el Parque Bustamante y el ya mencionado Parque Forestal, lleno de corredores y lagartijas humanas tomando el sol sobre el pasto;  y por supuesto sus cerros panorámicos, Santa Lucía, el cual es fácilmente conquistado a pie, y el Cerro San Cristóbal, donde es preferible usar el ascensor (funicular) o el teleférico.

Terraza Neptuno en el Cerro Santa Lucía

En la noche, están de moda las “loft sessions” o “loftsess”, un movimiento que comenzó hace un par de años, y consiste en fiestas en azoteas o terrazas, con pocos invitados y DJs. Si no, uno de los mejores lugares para ir de fiesta aplicando “La Madrileña” (tour de bares) es el Barrio Brasil (la cerveza en The Clinic es un deleite) o el Barrio Bellavista, con pubs y discotecas, incluyendo muchos sitios para la comunidad LGBTTI. También aquí, la fiesta perdura hasta el día siguiente, así que para las personas de carrera larga, pregunten por los afters que comienzan alrededor de las 5 de la mañana.

Adriana, en un loftsess improvisado en su edificio.

Otros lugares de interés: El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, que documenta la dictadura chilena, sus abusos y la recuperación después del régimen autoritario de Pinochet;  el arte callejero en toda la ciudad y dentro de la Galería Lira; la Biblioteca de la Ciudad; la Universidad de Santiago; y La Chascona (casa de Pablo Neruda).

Mural en la Plaza de Bolsillo

Universidad de Chile

¿Dónde hospedarse?

El bellísimo Matildas Hotel Boutique, ubicado en el Barrio Brasil. Al interno de este edificio es como revivir los inicios del 1900, hospedado en una casona clásica francesa; la luz entra por las amplias ventanas de manera casi poética, y hay mobiliario que recuerda mucho a Wes Anderson. Las paredes, su mobiliario, su comedor, el jardín, todo crea una atmósfera profundamente acogedora e inspiradora. Los desayunos incluidos son muy ricos, y hay servicio de café y té gratuito durante todo el día. Las cenas son un delirio, y no hay menú, pues el chef prepara algo diferente todas las noches a 3 tiempos.

Fachada posterior del Matildas Hotel Boutique

Sala de descanso del Matildas Hotel Boutique

¿Qué comer y beber?

Caminando por las calles, podrás encontrar una refrescante bebida conocida como jugo de mote con huesillos (duraznos deshidratados), además de las clásicas empanadas fritas, el exuberante pastel de choclo, y los “completos” (hot dogs) en sus diferentes versiones. Las sangucherías (sandwicherías) también ofrecen una opción económica y rápida para matar el hambre.

Sándwich de ave (pollo)

Sin duda, el lugar más recomendado para ir a comer es el Mercado Central al célebre restaurante Donde Augusto. Aquí existen varias especialidades, entre ellas el exquisito ceviche (chileno y peruano), las conmovedoras machas a la parmesana y el delicioso congrio con salsa de mariscos.

Techo del Mercado Central de Santiago

Machas a la parmesana

En la histórica Piojera, comparte una chorrillana con tus amigos mientras disfrutas de la bebida típica, el “terremoto”, un cóctel preparado con vino pipeño, helado, fernet y granadina; mucho dicen que el nombre se atribuye al mareo provocado después de tomarte uno; si te tomas dos, cuenta como “réplica”.

Terremoto y chorrillana de la Piojera

Finalmente, no olvides una buena copa de vino del Valle de Maipo, y de postre un helado en Emporio La Rosa cerca de Lastarria o en la Heladería Mo, cerca de Bellas Artes.

Una copa de Cabernet Sauvignon

La aventura de 10 días en Chile culminó, tan bellamente como cualquiera de sus hermosos atardeceres del Pacífico Sur. Gracias a todos los involucrados en este viaje tan inolvidable: en primer lugar mi hermano Emilio y su película, motivo fundamental de este viaje; a LATAM airlines por darme alas a pesar de ser una temporada tan alta; al Hotel Boutique Somerscales, por adoptarnos en su bellísima casa náutica en Valparaíso; a Sebastián, por el mini tour de arte callejero; a Iván y Pedro, por su espontánea amistad, por el ride a Santiago y por darnos asilo; al Matildas Hotel Boutique por el cálido hospedaje en su acogedora y preciosa casa francesa; a (Me llamo) Sebastián por el mini picnic tan cool en el parque Borja, a Pascal Krumm por las cervezas y el paseo; y finalmente a los que ahora considero mi familia, Adriana, Andrés y el Bsai por las noches de juerga, las pláticas interminables y su amor fraternal. Gracias a Chile y a su gente, a Valparaíso Náutico y a Santiago Metropolitano “Eri bakan, cachai”.

 

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