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Viajar, una pasión oculta

Después de viajar por primera vez fuera de tu país y conocer otras culturas, admirar otros paisajes, escuchar otros idiomas y sentir que allá afuera hay otro mundo por descubrir, viajar se vuelve casi una obsesión y eso fue exactamente lo que sucedió conmigo después de estar en cuatro países.

Por: Eli Zapata

Después de viajar por primera vez fuera de tu país y conocer otras culturas, admirar otros paisajes, escuchar otros idiomas y sentir que allá afuera hay otro mundo por descubrir, viajar se vuelve casi una obsesión y eso fue exactamente lo que sucedió conmigo después de estar en cuatro países;  ese amor a explorar lo desconocido se ha convertido en pasión y esta vez mi pasión me llevó a España, que además es mi Madre Patria.

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Instalada en París viajé a Barcelona, con una aerolínea de bajo costo, las que hay en Europa son buenísimas (Easyjet, Ryanair, Vueling, entre otras..), ya que el boleto lo puedes encontrar en 20 euros.

En Barcelona me hospedé en el hostal Som Nit Born, ubicado en la Barceloneta, a tan sólo unas cuadras de la playa y enfrente de la Pla de Palau, la que antiguamente fuera la plaza principal de Barcelona. El costo de la habitación, por noche, fue de 50 euros; lo recomiendo completamente.

Mi recorrido inició con el Camp Nou Experience, con sólo 23 euros tuve la oportunidad de visitar el Estadio de Futbol más grande de Europa y conocer de cerca la historia del FC Barcelona, fue una experiencia inolvidable; después de salir del estadio, a unas pocas cuadras se encuentra el restaurante El Cargolet Picant, en donde probé la mejor paella de Barcelona; con tan sólo 9 euros puedes disfrutar de un exquisito almuerzo de tres tiempos.  Mi siguiente parada fue en el Portal de la San Pau, para realizar mi viaje en las Golondrinas, embarcaciones turísticas que te muestran el litoral, tienen un costo de 7 euros o 14,  dependiendo del trayecto que hagas. Por último, fui al Museum de la Xocolata, donde las entradas ¡son de chocolate! que pueden comerse. En el museo aprendes acerca de la historia del chocolate y disfrutas de una deliciosa degustación, todo por tan sólo 4 euros.

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Al día siguiente, inicié mi recorrido en el famoso parque Güell, el cual me dejó maravillada con sus peculiares elementos arquitectónicos, creaciones de Antonio Gaudí; si visitan Barcelona ¡no deben dejar pasar por alto este increíble lugar! La entrada a este extraordinario parque cuesta 8 euros.

Después de disfrutar del mágico parque, me dirigí a la famosísima Iglesia de la Sagrada Familia, aunque no pude entrar por el poco tiempo con el que contaba, contemplé la tres fachadas cargadas de simbolismo y el toque que sólo Gaudí le podría dar,  así mismo contemplé las fachadas de la Casa Batlló, La Pedrera y El Pueblo Español.

En el Mercat de Santa Caterina disfruté de una riquísima piña colada, y al caer la tarde hice un paseo por las ramblas, un lugar muy animado, lleno de turistas, artistas callejeros que simulan ser estatuas humanas y que te hacen agradable el rato, allí hay un sinfín de bares y restaurantes donde puedes descansar y deleitarte viendo el ir y venir de la ciudad.

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Mi paseo llegó hasta al enorme monumento a Cristóbal Colón, el cual ofrece una hermosa vista de Barcelona; la entrada cuesta 4 euros.

Esta visita corta a Barcelona me dejó la experiencia de que para poder disfrutarla mejor necesitas al menos 4 días, ya que esta ciudad moderna, al estilo Gaudí, sobrepasa tus expectativas y simplemente te enamora.

Después de salir de Barcelona con gran nostalgia, viajé en otro vuelo de bajo costo a Madrid, allí me ubiqué en casa de unos familiares así que no gasté en hotel, sin embargo se pueden conseguir hoteles a muy buen precio.

En Madrid inicié mi recorrido en la residencia oficial de la Familia Real, El Palacio Real y en la primera catedral consagrada por el Papa fuera de Roma, La Catedral de la Almudena, que sorprende por su diferencia con otras catedrales de Europa, pero que igual que ellas te impresiona, además la visita es gratis y merece recorrerla.

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En la Plaza de Oriente aproveché para probar los famosos barquillos españoles, luego decidí  hacer una caminata por la calle mayor para llegar hasta la Plaza Mayor, situada en el centro de Madrid, donde se puede apreciar la estatua de Felipe III, la casa de la panadería y el arco de los cuchilleros. También pude apreciar la Plaza de la Villa, donde se encuentran los tres edificios de gran valor histórico y artístico, la casa de los Lujanes, la Casa de Cisneros y la Casa de la Villa.

Al día siguiente inicié mi caminata en la Plaza de España, famosa por poseer el gran monumento dedicado a Miguel de Cervantes Saavedra, una estatua de Don Quijote y Sancho Panza de más de 20 metros de altura y una hermosa fuente también dedicada al escritor. Después caminar entre  5 y 10 minutos hacia el parque del Oeste, me encontré con un hermosa vista del Templo de Debod, un tesoro escondido en plena ciudad, un regalo de Egipto a España por su participación en el salvamento de los templos de Nubia. La visita a este templo es imperdible, ya que está rodeado de jardines y coquetea con su hermosa vista del mismo reflejado en el agua, la entrada es gratis. Caminando por la calle más conocida de Madrid, La Gran Via, llegué hasta su plaza más famosa, La Plaza del Sol, a pesar de que estaba llena de gente, porque era época decembrina, mantenía su maravilloso encanto, así que aproveché para tomar la foto obligada en el símbolo de la ciudad, El Oso y el Madroño; así como la casa del correo y su reloj, lugar donde se emiten las campanadas de fin de año y el también conocido Kilometro Cero.

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Al día siguiente, me dirigí al Imponente Estadio de Futbol Santiago Bernabeu, donde igual que en el Camp Nou de Barcelona tuve la gran oportunidad de conocerlo en su totalidad y su historia; la entrada tiene un costo de 13 euros. Después de la visita al estadio me dirigí hacia el norte del paseo de la Castellana, la parte más moderna y futurista de Madrid, donde se encuentran las 4 torres, los rascacielos de España que llaman la atención por sus imponentes estructuras. Un poco más adelante, exactamente en la Plaza de Castilla, se encuentran los llamados “La Puerta de Europa” dos edificios simétricos inclinados a 15°.

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Dejando la Castellana, continué mi caminata por el Paseo de Recoletos y el Paseo del Prado, pasé por la Plaza de Colón, una vía peatonal llena de jardines que te muestra de primera mano la hermosa arquitectura de Madrid, representada en sus antiguos palacios y maravillosas fuentes, como la fuente de Cibeles, Neptuno y Apolo, un paseo que te transporta a la época antigua y te regala una sensación de paz.

En mi tercer día en Madrid inicié mi visita en uno de los monumentos más representativos de la ciudad, La puerta de Alcalá; no podía dejarla pasar por alto para contemplar su hermosa estructura y sentir el legado histórico y cultural que representa. Después de tomarme la foto obligada, me dirigí hacia el apacible Parque del buen Retiro, un lugar para descansar y soñar; con cientos de rincones por conocer, todos llenos de historia y magia, allí podrás ver un espectáculo de marionetas, músicos, adivinos o videntes, o dar un paseo en barca por el estanque artificial que hay en el parque, esta visita es imprescindible y lo mejor, la entrada al parque es gratuita; el final de mi recorrido fue en la Estación de trenes Atocha, la cual tiene en su interior un jardín tropical con más de 500 especies vegetales y animales como las tortugas galápagos.

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Por último, antes de volver a mi romántica París, con la emoción a flor de piel por haber disfrutado la ciudad, recorrido sus calles, conocer su cultura y sentir su historia, “me fui de tapas” y que mejor lugar que el mercado de San Miguel, donde te puedes comer unos deliciosos torreznos o unas chistorras y por qué no, acompañarlos con la deliciosa sangría española que puedes deleitar en el International Brewery Bringas.

De Madrid llevo un hermoso recuerdo, es una ciudad multicultural, tiene lugares, comidas y atracciones para ofrecer a todos los gustos, se da el lujo de no aburrirte, te mantiene tan entretenido que te hace falta tiempo para disfrutarla, además es muy económica.

Bueno viajeros, espero que mi experiencia les sea de ayuda y se animen a conocer Madrid o Barcelona, yo las resumo como ciudades con encanto.

Sigan llevando ese espíritu viajero en las venas, muchas veces estas pasiones por conocer y disfrutar otras culturas nos mantienen vivos en medio de nuestra rutina diaria, gracias a Alan y sus colaboradores y ¡DISFRÚTENSE LA VIDA!

 

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Miriam

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