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Salto de fe en la Presa Verzasca, Suiza

En el centro de Europa, Suiza está lleno de sorpresas literalmente en cada rincón. Con una extensión territorial ligeramente superior al estado de Durango, hay tantas cosas para ver y hacer que en mis cuatro meses allí creo no haber visto un 10% del total a pesar de que me fui totalmente satisfecho.

Joel Rome

En el centro de Europa, Suiza está lleno de sorpresas literalmente en cada rincón. Con una extensión territorial ligeramente superior al estado de Durango, hay tantas cosas para ver y hacer que en mis cuatro meses allí creo no haber visto un 10% del total a pesar de que me fui totalmente satisfecho. Mi experiencia es el salto en bungee más famoso del mundo: Si han visto el inicio de 007 Goldeneye pueden recordarlo con facilidad. A un par de horas caminando desde la estación de tren en Tenero se divisa la pared de la presa. Es imponente aún vista desde lejos. Conforme nos acercamos van aumentando las expectativas y la percepción del tiempo se distorsiona. ¿Han pasado minutos u horas desde que vimos por primera vez la presa? No importa, pero nos acercamos. Al llegar, me detengo a unos 100 metros para ver al saltador en turno, flexiona las piernas y cae. No, no cae: flota.

En menos de 30 minutos será mi turno.

Después de realizar los trámites necesarios (pagar, firmar un contrato en el que se deslindan de cualquier responsabilidad) viene el turno de que me pongan el arnés, va de los hombros, formando una cruz en la parte media y hacia los tobillos. Mi primer momento de preocupación llegó allí: La cuerda elástica iba sujeta a los tobillos pero el seguro en ellos es únicamente velcro. Nada de hebillas ni amarres complicados: Velcro.

Cuando me han dado las instrucciones, me preguntan si tengo dudas. Ninguna, ha llegado mi momento. Subo a la plataforma y el Jump Master me da las últimas instrucciones: “Contaré de 3 a 1, cuando diga salta, ¡saltas! ¡no te dejes caer, SALTA!”. Me aseguran la cuerda a los tobillos y me paro al borde de la plataforma.

De fondo Feel Good Inc. de Gorillaz, y yo orgullosamente con mi playera de la selección. Sin zapatos.

Veo hacia abajo y viene mi segundo y último momento de duda “¿Qué hago aquí?” me pregunto, pero no hay tiempo de más dudas, el Jump Master comienza el conteo: “3,2,1: Salta”.

Y salto.

220 metros.

Menos de 5 segundos; nunca me había sentido tan libre en mi vida.

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Comentarios

alanxelmundo

Un comentario

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  • Wow Joel!!!

    Que impresionante. Soy reteharto cobarde pero se ve especular, que digo espectacular lo que le sigue el “saltito”… una pregunta, ¿por alguna razón en específico saltaste sin zapatos, o nada más fue una simple idea?

    Saludos.