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Cuando los imprevistos son las mejores anécdotas de viaje

Mi nombre es Cynthia, soy de Chile y ¡en el año 2008 decidí cumplir mi sueño, conocer Machu Picchu!

Por: Cynthia Arancibia 

Mi nombre es Cynthia, soy de Chile y ¡en el año 2008 decidí cumplir mi sueño, conocer Machu Picchu!

En esa época, recién había salido de la universidad, por lo que mis ingresos monetarios eran limitados, pero como yo quería conocer Cuzco, me mentalicé y cada peso que ganaba lo ahorraba para mi viaje, así logré juntar el dinero y me fui sola hasta Arequipa, donde me iba a juntar con un amigo peruano que conocí por internet y que un año antes había conocido en persona.

Mi viaje empezó con 3 horas de vuelo al norte de mi país, a una ciudad que se llama Arica, que limita con Perú, de ahí tomé un “taxi” a Tacna, de 1 hora 45 minutos; en el camino quedamos botados en medio de la pampa, por lo que tuve que esperar a que nos cambiaran a otro auto, yo algo asustada porque iba sola, me pasé por mi cabeza las mejores películas de secuestro jajaja, pero gracias a los dioses viajeros, como diría Alan, no pasó nada, llegué sana y salva a Tacna, de ahí tomé un bus de 7 horas a Arequipa, lugar donde esperaría a mi amigo.

Pasaron las horas y no llegaba, se acercaba la hora de tomar el siguiente bus a Cuzco, y nada, no tenía su número, ni había forma de comunicarme con él.

Nuevamente sola y asustada en el terminal de buses, me puse a pensar en qué hacer en caso de que él no llegar; anteriormente había estado en Arequipa, por lo que había pensado pasar la noche ahí y salir al otro día a Cuzco, sin embargo no fue necesario porque ¡mi amigo llegó!, así que corrimos a tomar el bus a Cuzco, 10 horas más de viaje, ¡¡todo esto en el mismo día!! ¡En mi vida había tomado tanto bus! 22 horas de viaje en total, más las horas de espera, saquen cálculo jaja.

Como todos saben, Cuzco está en altura, y yo venía de la costa, por lo que durante el viaje sentí los malestares del cambio de altura, y a pesar de tomar mate de coca como loca, no me funcionó. Llegamos a Cuzco a las 7 de la mañana, yo con el corazón acelerado por la altura y sólo con ganas de acostarme, no teníamos reservación de hotel, así que me di ánimos y comenzamos a buscar hotel, hasta que encontramos algo y pudimos descansar. En Cuzco todo es caminable.

Luego de reponer energías, salimos a recorrer y conocer, sin embargo, yo seguía con mal de altura y me sentía pésimo, caminaba un poco y me cansaba, no tenía ganas de comer, solo quería seguir descansando, pero no podía desperdiciar el tiempo, por lo que seguí recorriendo con la mejor actitud, ¡¡estaba en el lugar de mis sueños!! Que por cierto, ¡era mejor que en mis sueños!

Quedé enamorada de las calles de Cuzco, de sus catedrales, arquitectura y ambiente en general. Luego de recorrer todo el día, llegamos a nuestro hotel, y creo que fue mucho el mal de altura que ¡me desmayé en mi habitación! ¡Fue horrible! Pero después del desmayo y botar lo que había comido se me pasó todo malestar, y los días siguientes por fin pude disfrutar de todo. Así que mucho ojo con eso, ¡cuídense y sigan los consejos de Alan en su blog!

Visitamos Valle Sagrado, Qenqo, Tambomachay, Ollantaytambo y Sacqsaywaman, éste último fue mi lugar favorito después de Machu Picchu, es maravilloso, lo recomiendo mucho. Además, no se pueden perder Qorikancha, está cerca del centro de Cuzco, muy fácil de llegar.

Luego de visitar todos esos lugares, por fin nos tocaba la guinda de la torta, ir a Machu Picchu, por lo que, en el tour que tomamos a Ollantaytambo, en vez de regresar a Cuzco con el grupo, nos quedamos en esta última para tomar el tren que nos llevaría a Aguas Calientes para pasar la noche. Yo como en esa época no era tan experimentada en organizar viajes, ni tampoco existía Alanxelmundo, no tenía boleto para el tren, así que llegamos a comprarlo el mismo día, y una vez más, gracias a los dioses viajeros ¡habían tickets! PERO, había uno para un horario y otro para 1 hora más tarde, por lo que tuvimos que irnos separados, yo me fui primero y allá tuve que esperar a mi amigo una vez más. Como Aguas Calientes es un lugar turístico, fuera de la estación de trenes hay personas que ofrecen alojamiento, como ya sospecharán, tampoco teníamos reserva ahí, pero encontramos hotel de inmediato.

¡Al fin! Llegó el día, nos levantamos temprano para ir a Machu Pichu, ¡¡ADIVINEN!! tampoco teníamos el ticket, ya que no tenía idea de que había que comprarlo con anticipación, sin embargo, encontramos tickets y no tuvimos problema, tomamos un bus que nos dejó en la entrada de la ciudadela. Por cierto, como ya comentó Alan en su video de Machu Picchu, ¡¡todo es muy caro!!  (tren-entrada-bus), pero vale la pena.

Es maravilloso estar ahí, ver esas enormes montañas y mirar los precipicios que parecen nunca terminar, te sientes pequeñito en ese inmenso lugar. Nosotros hicimos el recorrido por nuestra cuenta, sin embargo comenzamos al revés; después nos comentaron que se comienza por la izquierda (aunque no sé qué tan verdadero sea).

Pero a pesar de todo, la experiencia fue maravillosa y es un lugar que nunca olvido y al que volvería. Ver en vivo y en directo lo que había visto tantas veces en fotos y en televisión, fue impresionante, creo que estuve como 4 horas adentro, no me quería ir.

Después de recorrer toda la ciudadela y sacar las respectivas fotografías tenía que volver ese mismo día a mi país, por lo que nos fuimos a tomar el tren de vuelta y a comprar el boleto porque no teníamos, ¡¡Grave Error!! ¡¡¡¡ya no habían tickets!!!!! Yo me quería morir, tenía que volver sí o sí ese día, o si no ¡perdería mi avión en Arica!, casi lloro, me enojé con mi amigo, quien no tenía culpa, pero sufrió las consecuencias, así que estuvimos pegados en la boletería tratando de conseguir un boleto, hasta que el señor que vendía nos llamó y nos dijo que tenía dos. ¡Una vez más los dioses viajeros se apiadaron de nosotros!, y pudimos regresar a nuestros hogares sanos y salvos.

Cometimos muchos errores, pero así se aprende; si no me hubieran pasado tantas cosas, quizás no lo recordaría con tanto cariño, al final lo que más conté en mi casa fueron las “desgracias” que me sucedieron, y ¡Machu Picchu fue mi regalo por haber pasado todo eso!

Definitivamente un viaje que nunca olvidaré.

Moraleja: siempre vean los videos de Alanxelmundo e investiguen bien su destino. Me hizo falta Alanxelmundo en esa época, pero agradezco todo lo que me paso, porque no lo estaría contando hoy.

¡¡Saludos Viajeros!!

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Miriam

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