Tú x el Mundo

Que cuando me muera no sea de ganas de hacer lo que más quería

Por: Cristina Martínez Chávez 

Esta historia no trata de redactar con lujo de detalle un itinerario, sino la osadía detrás del sueño de viajar.

Yo era una de esas personas que soñaba desde adolescente con viajar, pero siendo realista, volteaba a ver mi situación económica y mejor me ponía a hacer otra cosa porque era prácticamente imposible…

La vida a veces nos pone algunos obstáculos dónde tenemos que poner a prueba la fe que tenemos en nosotros mismos. 

No olvido la etapa en la universidad donde muchos de mis compañeros se iban de intercambio. Anhelar esas mismas oportunidades fue el pan de cada día, mientras tanto entre el apretado presupuesto de mis padres, y enfermedades como el cáncer rondando en mi núcleo familiar, no me fué posible cumplir ese sueño de irme a estudiar a otro país.

 Recuerdo mi adolescencia hasta la etapa adulta viendo películas que me inspiraban a viajar, desde Lizzy McGuire en Roma y Juego de gemelas con las escenas de Londres,  hasta Into the Wild, Comer, Rezar y Amar, Alma Salvaje entre otras, y por supuesto vídeos de Alan por el mundo con sus grandiosos consejos para viajar lo más barato posible solo me invitaban a intentarlo. 

Pasaron muchas cosas a inicios de mis 20’s perdí a mi mamá por enfermedad terminal algo que dolió mucho pero fue un parteaguas para mí en ese momento, recuerdo cuando le contaba cuánto quería viajar y ella me decía cuánto deseaba verme cumplir mis sueños, a su vez me hizo entender que no venimos a esta vida solo a trabajar para vivir, sino a disfrutar nuestro tiempo aquí y que no hay que desaprovecharlo. Por tal motivo a mis 23 años comencé a actuar para no quedarme con la frase «que hubiera pasado si…». (Porque saben… estaba harta de mi rutina, de ir a mi trabajo donde contestaba llamadas todo el día, ganar dinero para pagar recibos) hasta que dije ¡Ya basta! es hora de cumplir mis metas.  

No pensaba quedarme con la duda por el resto de mi vida, así que sin un plan trazado, comencé a juntar dinero. Claro, eso implicaba hacer sacrificios como no salir de fiesta, no comprar ropa, ni todos esos gastos hormiga que implica el día a día. 

Básicamente de mi bolsillo salía solo para lo esencial como comida y pagos de servicios, vendía empanadas, ropa, dulces, etc. 

Así ahorré por dos años y justo me alcanzaba para reservar mis vuelos, algunas estancias y comida como atúnes y barras energéticas. 

Cuando les conté a personas cercanas que planeaba irme de viaje sola, me enfrenté  a burlas de amigos e incluso familiares que me dijeron que no iba a lograr ir a Europa, que no sobreviviría ni 3 días, que mejor me fuera un fin de semana a Cancún y ya, pero a pesar de eso, mi papá, hermanos y algunas personas cercanas no dejaron de apoyarme moralmente. 

Lo intenté, tomé el valor necesario para renunciar a mi trabajo. Estaba aterrada porque sabía que al estar desempleada no iba a tener a una hada madrina que me sostuviera o alguien que me ayudara económicamente hasta que encontrará otro empleo, estaba muerta de miedo pero lo hice. 

En 2017, a mis 25 años hice mi primer viaje de bajo presupuesto a Europa, estuve casi un mes viajando y visité Londres , Bruselas , París , Barcelona, Madrid y uno de los festivales más famosos del mundo y de mis sueños más grandes «Tomorrowland». 

No obstante, no esperaba encontrar otra perspectiva de la vida y que me cambiaría para bien. Encontré muchísima gente que me platicaba sus experiencias viajando, gente súper amable que te ofrecía su apoyo, comida, y su amistad; gente no tan buena, días con trenes cancelados, vuelos retrasados, días dónde te perdías en una ciudad nueva y tenías que encontrar la solución, días dónde tenías que aprender como usar el transporte público de un nuevo país, días con mal clima,  días que te enfrentas a ti mismo dónde tenías tiempo de reflexionar acerca de tu vida, de lo que quieres y lo que ya no. Amor, desamor, alegrías y tristezas.

Regresé con otra mentalidad y ¿adivinen qué? Repetí la historia el verano de 2019, renuncié a mi trabajo de oficina y me fuí un mes y medio. Viajé por 9 países y volví a casa, a comenzar de 0 sin un solo peso pero con la satisfacción y felicidad de haber realizado lo que más quería. Me hubiera gustado haber aprovechado la oportunidad de irme de Au pair cuando era más joven pero el miedo me decía que era imposible. A veces la vida nos tiene planes que no se parecían en nada a los que teníamos trazados, pero no sé asusten, incluso pueden ser mejores. 

Llegamos a la época de pandemia dónde El COVID nos hizo renunciar a lo que ya habíamos programado, tenía un vuelo a Londres sin embargo tuvo que cancelarse en 2020, una vez más todo pasa por algo, ese mismo año me quedé sin empleo y me dieron mi voucher electrónico por dicho vuelo cancelado, fue la manera en que la vida me dijo que también puedo descubrir nuevas experiencias, aventuras y paisajes de ensueño en mi México y tuve oportunidad de hacer distintos viajes a lo largo del 2021, descubriendo nuevos lugares. 

Tengo 30 años y mi historia se sigue escribiendo he visitado 10 países (España, Inglaterra, Francia, Bélgica, Países Bajos, República Checa, Hungría, Dinamarca, Suecia y Alemania) y voy por más. 

Me queda muy claro que una vez que comienzas a viajar ya no puedes parar, cada viaje es diferente, te cambia y no regresas siendo la misma persona. Te acostumbras a ver diferentes atardeceres, a aprender algo nuevo, a comer diferentes platillos, a conocer nuevas culturas, pero sobre todo a vivir la vida como te plazca.

Entendí que lejos de enojarnos porque nuestros planes cambian por alguna situación, debemos de confiar y fluir con ellos porque la vida nos va a llevar a dónde debemos de estar en el momento que debamos hacerlo. 

Al haberme arriesgado a renunciar en 2017 me llevó a una serie de sucesos dónde ya sea por trabajos o por algún milagro divino, he tenido oportunidad de seguir viajando de vez en cuando; mismo aprendí que en esta vida hay que arriesgar si queremos lograr algo, que las oportunidades no van a llegar a tocar nuestra puerta si estamos sentados en el sillón, y que no importa cuan difícil parezca , TODO SE PUEDE LOGRAR, DEPENDIENDO CUANTAS GANAS TENGAS DE HACER QUE SUCEDA.

Espero mi experiencia sea ese último empujón que necesitabas para atreverte a hacer ese viaje tan anhelado.

Con amor Cris Chávez 🙂