Tú x el Mundo

Mi experiencia en Machu Picchu

Por: Sofía Luppo

Esta historia viajera no va a empezar cómo las convencionales, primero me gustaría que me conozcan un poquito. Me llamo Sofía Luppo, soy de Mar del Plata, Argentina (por cierto, hermosa ciudad, ojalá algún día se cruce en su itinerario viajero), estudio licenciatura en turismo, vivo con mi mamá y mi hermano, hace ya 7 difíciles años falleció mi papá y viajar es una de las actividades que nos fue devolviendo las sonrisas poco a poco.

Este año fue distinto, no viajamos los 3 solos, entre charlas familiares se nos sumaron mis tíos y mi prima. El destino elegido, Perú.

Obviamente, el lugar al que todos queríamos ir y que tan metido tenemos en nuestra cabeza, gracias a hermosas fotos o comentarios de personas que ya habían estado, era Machu Picchu.

Fue todo un tema coordinar cómo lo íbamos a hacer, la parte joven del grupo viajero queríamos animarnos a la aventura de subir el Huayna, la parte adulta no. Eso ya implicaba tener que ir en distintos trenes, coordinar cómo nos íbamos a encontrar en la entrada, etc. Todos problemas menores, pero que en el momento parecían muy engorrosos.

Pero volvamos al principio del viaje, hicimos base en la ciudad de Cusco, pintoresca como pocas otras, calles limpias, gente amable, lugares hermosos y llenos de historia para cada lugar que se mire, comida increible; la verdad que lo pienso y no tengo ni un punto para criticar (tal vez los vendedores ambulantes son bastante insistentes pero hay que entender que es su forma de ganarse la vida).

Nos alojamos en un penthouse de otro mundo que encontramos en Airbnb, muy buen precio y cómodo para 6 personas con distintas personalidades y que nunca habían convivido en un viaje.

Nuestra primera excursión fue el popular Valle Sagrado, la verdad que vale la pena cada lugar de ese camino, hacerlo con guía es altamente recomendable, si no es muy difícil entender para qué estaba destinado cada lugar y se pierden datos de la cultura y la historia de los incas que caminaron por esas áreas. Es una excursión de todo el día pero en la que se camina muy poco, admito que uno termina cansado pero maravillado de todo lo que se conoce y de la inteligencia que tenían esos pueblos.

Días después del Valle Sagrado llegó el momento de emprender el viaje a Machu, con mi hermano y mi prima salimos mucho antes que amaneciera hasta Ollantaytambo desde donde partía nuestro tren.

A pesar que Machu Picchu ya se puede ver desde la combi que se toma en Aguas Calientes, poner un pie en ese lugar te deja sin palabras, es una sensación de paz tremenda y se siente una energía única, los guías te cuentan los secretos de ese lugar con mucha pasión que sentis que ellos mismos lo vivieron, tengo que admitir que se convirtió en uno de mis destinos favoritos.

El Huayna es una historia aparte, para aquellos que todavía estén dudando en hacerlo o no yo les recomiendo que no lo piensen más y se animen, la felicidad que se siente cuando se llega a la cima sumado a las vistas que hay desde ahí opacan todo el cansancio que puede generar la subida por esas escaleras.

Si tuviera que resumir este viaje en pocas palabras sería: experiencia única y agotadora que solo me generó sonrisas y recuerdos para el resto de mi vida.

 

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