Ciudad de México

Taquería San Luisito, un viaje al norte en la colonia Roma

Hay puestos que nacen para alimentar el apetito, y otros (como Taquería San Luisito, en la colonia Roma) que existen para alimentar la memoria. A simple vista es un espacio callejero como cualquiera; pero basta acercarse para sentir que algo distinto está sucediendo: el aroma profundo de la barbacoa de res, la mantequilla tibia de una tortilla de harina recién hecha, y esa calidez muy norteña que no se puede falsificar.

Tacos con sabor a casa

Fundado a inicios de 2024 por Hilos y Wicho, el proyecto no pretende ser nostálgico: lo es por naturaleza. Y aunque los tacos se coman en todo México, cualquiera del norte sabe que hay detalles que solo entienden quienes han desayunado con la sierra de fondo. Aquí, esos detalles están intactos.

Las tortillas (todas de harina, hechas cada día en la Escandón) son la prueba más clara de ello. Suavisimas, ligeramente elásticas, capaces de envolver sin romperse y, lo más importante, de acompañar sin dominar. Ese es el ADN del norte, el que extraña cualquiera que haya dejado Monterrey y quiera reencontrarse con él sin tomar un avión.

Sabores del día a día norteño

El menú es pequeño, pero cada guiso tiene una personalidad clara.

La barbacoa de res ($30) tiene ese equilibrio perfecto entre suavidad y potencia, como si hubiera pasado horas decidiendo el momento exacto para rendirse. El cortadillo ($30), con su salsa roja ligeramente especiada, es cálido, familiar, casi casero en el mejor sentido.

El asado de puerco ($30) (o “asado de bodas”, como lo llaman los cuates) llega con ese tono dulce y especiado que solo funciona cuando quien lo prepara entiende la receta más allá del papel.

El chicharrón norteño ($30) sorprende por su textura: ni demasiado duro ni demasiado blando, sostenido por una salsa que pide una segunda mordida. Si bien con salsa, su personalidad resalta, se puede pedir el chicharrón de la Ramos sin preparar.

Las rajas con queso ($30) son un respiro cremoso en medio del festín carnívoro, y el taco a la plancha ($35) ofrece un golpe directo de sabor, sin adornos, como debe ser en la calle. 

Pero quizás el más memorable es el más simple: el de frijol con queso: sencillo, discreto, casi tímido… hasta que aparece el queso menonita, cremoso y casi fundente, un gran acierto y uno de los favoritos de sus comensales. 

Siempre hay espacio para el postre

Y como en toda buena comida norteña, el final merece una sobremesa. Una Gloria es la despedida clásica, dulce y con ese sabor casero único.

Pero si se quiere entender el humor gastronómico de San Luisito (ese guiño regio que mezcla tradición, travesura y buen diente) hay que pedir la Gloriadilla ($30). Una quesadilla que combina queso menonita con un dulce Gloria derretido. Suena exagerado. Lo es. Pero también es irresistible y es un viaje a las “carnitas asadas”. 

Abren de 9 de la mañana a 11 de la noche, una decisión sabia para quienes buscan desayuno norteño o cena callejera sin pretensiones. En un barrio donde todo parece reinventarse cada semana, Taquería San Luisito apuesta por algo más difícil: servir comida que sabe a origen.

Precio: $

Dirección: Av. Insurgentes Sur 300, Roma Nte., Cuauhtémoc, 06700 Ciudad de México, CDMX