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No bañarse tiene sus recompensas

Una de las experiencias que más he disfrutado en mis viajes, fue el viaje en velero que realicé para llegar al Parque Nacional Islas Whitsundays que se encuentra ubicado en Queensland, Australia, a 926 kilómetros de la ciudad de Brisbane, el cual forma parte de la Gran Barrera de coral.

Por: Vanesa G. López Q.

Una de las experiencias que más he disfrutado en mis viajes, fue el viaje en velero que realicé para llegar al Parque Nacional Islas Whitsundays  que se encuentra ubicado en Queensland, Australia, a 926 kilómetros de la ciudad de Brisbane, el cual forma parte de la Gran Barrera de coral.

Partimos a medio día desde Airlie Beach. La tripulación nos explicó cada parte del velero y ayudamos un poco en la preparación del mismo para poder navegar. El instante en el que tomamos velocidad fue mágico. Una mezcla de adrenalina, miedo, curiosidad….yo la verdad iba gritando y casi tapándome los ojos, le tengo un poco de miedo al mar y me puse bastante nerviosa. Afortunadamente me adapté rápido a la velocidad y pude disfrutar del viaje. Uno de los mejores momentos fue cuando vimos una ballena.

Recuerdo que había pasado una hora desde que partimos cuando a una amiga y a mí nos dieron ganas de ir al baño. Le preguntamos al capitán si todavía faltaba mucho tiempo para detenernos y nos dijo que una hora y media. Yo no aguantaba las ganas, así que nos indicó que podíamos pasar al baño (en el interior del velero), pero que nos agarráramos fuerte y nos dio la bendición. No había pasado diez segundos en el interior cuando ya estaba totalmente mareada, estaba confundida y no sabía si regresarme o continuar, pero ya estaba ahí así que me armé de valor y llegué a mi destino.

Todo el viaje fue hermoso. Paramos en dos playas, hicimos snorkel en la Gran Barrera y visitamos Hill Inlet en Whitehaven Beach  donde fuimos al mirador y vi uno de los lugares más bonitos del mundo, no estoy exagerando. Los bancos de arena súper blanca, el agua cristalina en diferentes niveles que hacen ver el color del mar en varias tonalidades. En definitiva, uno de mis lugares favoritos en este planeta.

Dormimos en el velero las dos noches del viaje. Nunca pensé dormir sobre el mar. Se sentía un poco raro, ya que obviamente el velero se movía, pero se me olvidaba al recordar que momentos antes estaba en cubierta, disfrutando un cielo totalmente estrellado donde se definía perfectamente una mancha, yo digo que era la vía láctea.

@vanlactea

P.D. Tres días y dos noches sin acceso a una ducha. Imagínense cómo llegué al hostal.

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Comentarios

alanxelmundo

3 Comentarios

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  • Hola Vane…

    Orale, que buena aventura, se me antoja esa arena, que ricura!!! Y la mera verdad, con semejante aventura da lo mismo el que te hayas o no bañado en 3 días, disfrutar de semejante experiencia no se compara con nada, que padre!!!!!

    Ciao!