Colaboraciones

Sisal, mi lugar favorito de Yucatán

A poco menos de una hora de Mérida -donde nos estábamos hospedando- se encuentra el pueblo de Santa María de Sisal.  

Estacionamos la camioneta en una calle a la sombra de una palmera solitaria y caminamos hasta el muelle principal. 

De primera instancia nos conmovió su tranquilidad y su silencio. 

Sisal solía ser el puerto más importante de Yucatán durante la colonia -actualmente es Progreso. Todo esto gracias al auge de las haciendas henequeneras y al intercambio comercial con Cuba, Estados Unidos y Europa. 

Hoy Sisal es una población tranquila con habitantes muy amables, dedicada al turismo y a la pesca. Cuenta con una hermosa playa de arena fina y oleaje medio de agua esmeralda.

Caminamos juntos hasta su muelle principal y abordamos una lancha que nos llevó a toda velocidad a unos 15 kilómetros de ahí al canal de “La Bocana”, donde se unen el claro azul del mar con el rojo tenue de la laguna. 

En la entrada nos recibió una parvada de pelícanos, como si fueran los guardianes de ese paraíso natural. 

Fue aquí que nos subimos a unas chalanas -parecidas a unos kayaks para 4 personas- y remando nos fuimos adentrando poco a poco a los manglares, en un túnel misterioso de raíces y ramas voladoras. 

El agua gradualmente se fue aclarando hasta ser completamente prístina y andando a contracorriente llegamos por fin al ojo de agua Dzul Ha. 

Aquí puedes nadar y esnorquelear  maravillado por la transparencia del manantial, y de los haces de luz que lo atraviesan como flechas inocuas. 

En ese momento, rodeados de bellezas naturales sólo para nosotros, recordé las palabras de Alan cuando me dijo que “La exclusividad no es sinónimo de caro”. Sonreí, y seguí nadando. 

Parte del tour incluía una botana, y qué mejor que un ceviche preparado por el mismísimo capitán de nuestra pequeña embarcación. No exagero al decir que es uno de los mejores ceviches que he probado en mi vida.

Después de una rato volvimos por el mismo camino lacustre y luego marino, escoltados por garzas y gaviotas, y sintiendo la brisa en la cara hasta quedarnos dormidos abordo. 

Ya en Sisal, comimos en “El Comanche” un restaurante cerca de la playa -camarones y pulpos- «maridados» con un ojo rojo (cerveza y clamato); entre otras cosas. Todo el menú es estupendo y perfecto para Gordos por el Mundo.

Finalmente contemplamos el maravilloso atardecer desde el viejo muelle de concreto, con sus faros rojos -centinelas- oxidados por la sal del tiempo. 

Mientras tanto yo, le componía un poema en mi cabeza:

“Nos sentamos en el antiguo muelle de Sisal a esperar. 

El único sonido era la orquesta de las olas. 

Los pescadores, sentados en cubetas,  lanzaban su red por última vez, 

los pelícanos surcaban el cielo dejando estelas nebulosas,

el cielo se incendió, se tornó naranja, naranja intenso,

y el sol comenzó a descender en el horizonte, hasta desaparecer.

Nos levantamos del antiguo muelle, la espera había terminado,

El único sonido era el de nuestros pasos al partir. 

Los pescadores ya no estaban, ni sus cubetas, ni sus redes,

ni los pelícanos, ni sus estelas, ni las nubes,

el cielo se apagó, se tornó negro, negro absoluto,

y la luna ascendió en el horizonte, y permaneció ahí,

hasta el amanecer.”

“Mejor no hay que compartir las fotos de este lugar” pensamos al mismo tiempo. Es de esos sitios tan hermosos, que es mejor guardarlos y conservamos como un secreto. 

Sin embargo, si les gustó y quieren ir, pueden llegar directamente al pueblo de Sisal y preguntar por este tour. También me encantaría leer sus comentarios aquí abajo.

¡Abrazo Bandita Viajera!

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Manu Espinosa

Manu Espinosa Nevraumont (@manumanuti) es consultor de marketing, Instagram storyteller y runner. Freelancer desde hace 3 años, se dedica a crear contenido para marcas y a documentar sus viajes, solo o con otros creadores de contenido, a través de sus fotografías y sus crónicas escritas.

Las comunidades con las que tiene mayor relación e interacción están en México y Latinoamérica; y aquellas personas interesadas en viajes, running y fotografía.

Es colaborador permanente de @alanxelmundo, con quien creo la cuenta foodie de Instagram @gordosxelmundo y también trabaja para la organización Nomad Republic, especializada en viajes con causa y turismo regenerativo, con proyectos en México y en todo el mundo.

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