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Por qué me enamoré de Cuba

Siempre ha sido mi pasión viajar y conocer nuevos lugares. Me encanta poder conocer la cultura de cada país y tener un panorama más amplio del mundo.

Desde hace algunos años un nombre que empezaba a sonar muchísimo en mi cabeza era Cuba, moría por ir pero nadie de mis conocidos estaba muy interesado por viajar a este país. Gracias al destino y a un cambio de vida inesperado, tuve la oportunidad de poder visitar este maravilloso sitio por casi una semana y terminé totalmente enamorada.

Tengo que confesar que no estaba muy segura de qué esperar de este viaje. Por supuesto, mucha gente me había hablado de los coches de los años 50, y había escuchado historias increíbles sobre lo hermosa que era La Habana. También sabía que muchas personas habían visitado este país para poner una rayita más al mapa y muchos comentarios de gente que no había disfrutado nada su estancia ahí. Por lo que yo me preguntaba días antes de llegar ¿Qué tanto hay por conocer? ¿Cómo es la comida? ¿La gente siempre esta feliz como los cubanos que conozco? entre mil cosas más. Pero resultó que la respuesta a esto era todo menos obvia.

Lo primero que noté cuando llegué a La Habana fue la hermosa arquitectura de la ciudad. Cada edificio era de un color diferente, azul turquesa, verde, rosa, naranja, amarillo y para los que me conocen bien saben que yo amo los colores. Desde ahí me emocioné, mis ojos no podían con tanta belleza, aunque sí tengo que mencionar que no toda la ciudad es así, sólo unas partes, pero esas partes hacen que todo valga la pena.

Me tomó algo tiempo asimilar todo lo que Cuba me estaba ofreciendo, ya que también tuve la oportunidad de conocer Viñales, Pinar del Río y Varadero. No es un país común eso me quedó muy claro. Es el tipo de país en el que tienes que entender que todo es muy diferente y no por eso esta mal. Al principio algo que me llamó mucho la atención era que toda la gente me hablaba, pero para ellos es muy normal hablar con todo el mundo y sí, están felices todo el tiempo.

Algo que es importante mencionar es que para apreciar Cuba y rendirse a sus encantos, necesitas estar dispuesto a abrir conscientemente tu corazón y apreciar todo lo que este sitio ofrece. Pero una vez que lo logras te prometo que nada volverá a ser igual, sentirás que acabas de descubrir un tesoro escondido.

Tal y como me pasó a mí que un día desayunando en la terraza del Hotel Gran Manzana Kempinki, de pronto volteé, vi la hermosa ciudad, (ya para ese día había vivido un montón de experiencias) y mientras tomaba una fotografía respiré profundo, fue ahí cuando pensé: ¡No puedo creer todo lo que me ha dado Cuba! ¡Me gusta mucho estar aquí! y desde ese momento me enamoré.

Para mí este viaje era mucho más que sólo llegar a un nuevo destino, era sanar, cumplir metas, valorar todo lo que puedo llegar a hacer si me lo propongo. Es por eso que significó tanto para mí, no era ver edificios bonitos mientras caminaba, sino era caminar orgullosa de estar donde estaba, absorbiendo cada cm. de este maravilloso país y poder conectarme conmigo de nuevo.

No me queda más que agradecer a Cuba la oportunidad de dejarme conocer su esencia de esta manera y espero poder volver muy pronto.

 

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Nabile Guerra

Inesperada y obstinada. Auto proclamada ciudadana del mundo, con más de 10 años de experiencia en viajes busca compartir los pequeños detalles que hacen único a cada lugar.

Actualmente fashion blogger en www.fashionstream.wordpress.com

Su pasión, la moda, el motor, dejar huella y ser diferente. Cree profundamente que el estilo no es nada más la forma en la que te vistes, sino lo que realmente eres.

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