Colaboraciones

La playa perfecta sí existe y está en Oaxaca

Por: @monytodoterreno

En esta colaboración les hablaré de tres playas que visité andando en mi silla de ruedas, estás son un contraste entre una playa inclusiva y otra no adaptada para personas con discapacidad física, sin embargo me gustaría que lean mi escrito con ojos flexibles, contemplando que las personas que usamos silla de ruedas antes que la discapacidad somos personas, con gustos por los viajes como cualquier otra persona.

En primer lugar les voy a hablar de Jesolo, una playa ubicada en la provincia de Venecia, Italia. 

Esta playa se caracteriza por su gran zona hotelera con un corredor a la orilla del mar que se extiende 15 km.

Paralelo a la playa se encuentra “Via Bafile” avenida en la cual hay infinidad de restaurantes y tiendas, un ambiente vivo inunda esta avenida, puedes encontrar desde bares nocturnos, Gelaterias, así como auténtica pizza italiana. Otra cualidad de Jesolo es su inclusión de turistas con discapacidad, aunque no es mi favorita, hasta el día de hoy Jesolo es la playa más accesible para usuarios de silla de ruedas que he visitado.

Sobre la arena rampas que llegan casi hasta el mar, también los hoteles cuentan con las ya conocidas sillas de ruedas “anfibias”, con las cuales puedes entrar al mar, para mi la más útil fue la de la izquierda que muestro en la foto, pues era ligera y a la vez estable dentro del agua, al contrario que la de la derecha la cual sus enormes llantas de aire se movían y con las olas me empujaba haciéndome perder el control, cabe mencionar que estas sillas solo son útiles cuando una segunda persona te apoya a llevarte al mar, porque no la puede mover el usuario.

En lo personal, no disfruté de la experiencia al 100% porque había muchísima gente, es todo lo opuesto a un ambiente relajante, además los cientos de camastros de la zona hotelera bloquean la vista del mar a menos que estés hasta el frente. Aún así Jesolo fue una experiencia única, ahí comí mucho helado y una de las pastas con salsa de tomate más deliciosas que he probado, además que es una excelente opción para personas con discapacidad que tienen movilidad reducida.

En un segundo lugar les voy a hablar de Zipolite, esta playa de Oaxaca es todo lo contrario a Jesolo, cero accesible para usuarios en silla de ruedas, me refiero a que no tiene adaptación alguna para acceder a la playa y al mar, sin embargo, fue increíble conocer este paraíso el cual no puedo esperar para volver, deja te cuento cómo le hice.

Como nuestra visita fue en temporada alta y un plan de último momento, no pudimos elegir en cuál hotel hospedarnos, todo estaba lleno, reservamos noches en 3 diferentes hoteles.

El primero fue BudaMar que tiene salida a la playa y a la calle principal. Las habitaciones son amplias y el restaurante tiene vista al mar, es un lugar de ensueño con camas flotantes a la orilla de la playa y una palapa grande con sombra. El único detalle es que para entrar a la habitación y a la recepción habían dos escalones que me dificultaban el moverme por mi cuenta, pero con apoyo fue posible.

El segundo hotel fue Adoquín, éste es la opción que más recomiendo (en mi experiencia) para usuarios en silla de ruedas, pues cuentan con habitaciones en planta baja y rampa de acceso. Es un hotel estándar, sencillo, pero bonito, no cuenta con restaurante, pero se encuentra en la avenida principal en donde hay muchísimas opciones para comer, el Adoquín está a dos minutos de la playa caminando (rodando), como no se encuentra a la orilla los dos días que nos hospedamos ahí al ir a la playa rentamos camastros con sombrilla por $120 (pesos mexicanos), ahí pasamos todo el tiempo, asoleándonos y comiendo cocos.

Nuestra última noche en Zipo fue en Casa Maya, un hotel rústico a la orilla del mar, pero no apto en absoluto para sillas de ruedas, en este la verdad sí batallé, pues el acceso a los cuartos es por escaleras. Mi esposo me tuvo que cargar y después subir la silla. Lo bonito es que como se encuentra alejado del centro, no había nada de ruido, es un lugar con ambiente relajante, cuenta con un restaurante con desayunos, comida y bebidas deliciosas a un muy buen precio.

Yo no tengo piernas, pero tengo muchas ganas de tocar la arena y el mar, a pesar de mi discapacidad, cuento con movilidad por lo que este tipo de lugares aún me son posibles, por ejemplo para ir al mar pongo en una mochila lo que voy a ocupar como una manta, bloqueador solar, botella de agua, etc, me bajo de la silla y camino con mis manos, solo lo disfruto hacerlo en la arena, no me da pena, lo único es que a medio día la arena está extremadamente caliente y es difícil por eso es mejor temprano o ideal para ver un atardecer.

En definitiva, disfruté como nunca, quiero volver a ir ahora con más tiempo y ahora conociendo más el lugar para disfrutar del sol, el café, la comida. Me llevo grabada la última noche, con nostalgia nos acostamos en la arena para ver las estrellas, con el sonido del mar de fondo, fue simplemente maravilloso.

Antes de finalizar quiero mencionarles que en Huatulco una playa que promete un mix de inclusión y paraíso, lo mejor de Jesolo con Zipolite juntos y es la Playa La Entrega, a 30 minutos del aeropuerto de Bahías de Huatulco, ésta cuenta con sillas anfibias, entradas accesibles, guías podotáctiles, estacionamiento y baños para personas con discapacidad.

Espero que este escrito les sirva para animarse a visitar alguna de estas playas o muchas otras más e ir promoviendo que podamos disfrutar como cualquier otra persona.