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El encanto de Chambord: Château de Chambord

Por: Omar Alejandro Romo Ramírez 

Si eres amante de la historia francesa, te apasiona la arquitectura, te emocionan las historias de los castillos y eres fan de la obra de Leonardo da Vinci, el Castillo de Chambord es el lugar indicado para visitar y pasar, por lo menos una mañana entera en su interior y sus hermosos jardines.

El Castillo de Chambord (Château de Chambord) es una de las obras más impresionantes del Renacimiento, cuya construcción inició en 1519, año de la muerte de Leonardo da Vinci y etapa del reinado de Francisco I en Francia.

La obra, por sí misma es monumental, a sus pies comienzas a quedarte perplejo, de hecho, Francia cuenta con muchos castillos, pero el de Chambord es el más grande del conjunto existente en el Valle de Loira. Ya que te des cuenta que tenías la boca abierta de la impresión, puedes acercarte a la recepción para pagar la entrada (sí, lo bonito cuesta, pero te aseguro que vale la pena).

Lo primero que debes de saber antes de entrar al castillo, es que este lugar fue utilizado como casa de descanso (vaya casita de campo) y donde sus ocupantes, casi todos aficionados a la caza, practicaban esta actividad ya que el lugar está situado en una reserva rica en fauna silvestre, sobretodo de ciervos; incluso de camino al castillo es muy común que te encuentres estos animales tranquilamente caminando entre los árboles.

Con ese contexto, prepárate para ver los salones de la realeza francesa, dónde dormían, cómo vivían y además podrás admirar el ícono arquitectónico más impresionante del castillo: la escalera de doble espiral. Esta escalera fue probablemente inspirada por Leonardo da Vinci, formada por dos tramos entrelazados idénticos, de tal forma que si dos personas suben por cada uno de ellos, podrán verse por los orificios que hay entre las paredes pero jamás se cruzarán.

El vaivén entre los salones te llevará al área de las magníficas torres, desde allí podrás admirar los jardines estilo francés que adornan la explanada del castillo, los verás muy cuidados y esto es porque son una réplica de lo que eran en su inicio. Si tienes tiempo de sobra, camina sobre sus veredas y detente sobre el canal que los cruza. La experiencia es única y a mi parecer, el mejor lugar para captar en fotografías la totalidad del castillo.

Y para qué te cuento más, este sitio también es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. No esperes más, si en tu itinerario está París, explora los alrededores, aliméntate de la naturaleza que ofrecen estos rumbos, recárgate de energía y también hay que decirlo, de nuevos conocimientos.

Mi arribo a este lugar fue con mucha suerte, pero vaya, ¿qué viajero anda sin ella? Llegué al aeropuerto de Beauvais Tillé, procedente de Barcelona; previamente había reservado un BlaBlaCar desde este aeropuerto hasta la ciudad de Orléans por 22 euros. Tras dos horas de plática en Espanfrench y buena música, Maryem, mi conductora, me dejó con unos amigos que viven allí, partiendo de este lugar son 40 minutos en coche para llegar al Castillo de Chambord.

Pero si en este viaje no te toca la misma suerte, tienes varias formas de llegar:

Coche: lo más sencillo es rentar uno, de París al Castillo de Chambord son dos horas de camino aproximadamente y puedes ver aquí el camino.

Paris City Vision: Si lo tuyo es andar sin preocupaciones por el transporte, esta es la mejor opción. Desde Paris sale un shuttle de esta empresa, aquí puedes consultar precios y disponibilidad.

Experiencias con Civitatis: Problablemente ya conozcas las experiencias con Civitatis, en lo personal he vivido tres y todas ellas las puedo calificar de excelentes. Para el Castillo de Chambord, tienen 8 opciones y las puedes consultar aquí.

En bici: Durante verano, las vías a Chambord se vuelven caminos bicicleteros, así que si practicas el ciclismo, puedes partir desde diversos puntos y conocer varios castillos del área. Acá te dejo la ruta si sales de Orléans.

Algunas recomendaciones:

El ticket, hasta noviembre del 2019 era de 14.50 euros, lo puedes comprar en la recepción del castillo con efectivo o tarjeta. Si eres de los prevenidos, cómpralos en línea.

Si vas en coche, de regreso hay algunos miradores sobre la carretera. Estaciónate y admira de cerca la fauna, solo recuerda que tú estás de visita, respeta sus espacios, guarda silencio y NO DEJES BASURA.

“Pueblea”, vale la pena. En el camino al castillo hay pueblos muy pequeños y ciudades con aspectos medievales y puedes quedarte a ver las costumbres locales. No hay nada como viajar y ver el contraste de las capitales.

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