Ciudad de México

Nada de filtros: así es la única cabina de fotos análoga de la CDMX

Entrar, correr la cortina, esperar el flashazo y aguantar la curiosidad hasta que la máquina escupa una tira de papel. En la colonia San Rafael existe una cabina de fotos que funciona exactamente como las de antes.
Se llama Lupita y es una máquina 100% análoga. Aquí no hay pantallas para ensayar la pose, ni filtros, ni botón para borrar la toma si saliste con los ojos cerrados. La cabina dispara cuatro veces y después arranca un proceso de revelado químico que tarda algunos minutos en entregar las imágenes. La magia está en su imperfección y espontaneidad.
Foto: especial

El valor de una foto que no puedes borrar

Sí, hoy en día es fácil cruzarse con photobooths digitales en fiestas o centros comerciales que te imprimen la cara al instante, te ponen marcos divertidos y te dan un código QR para descargar la foto. Pero la experiencia con Lupita es diametralmente opuesta.
Al no haber un monitor para revisarte de reojo ni un respaldo en la nube, te enfrentas a la cámara a ciegas. El resultado no es un archivo JPG, sino un pedazo de papel fotográfico único en el mundo que no se puede replicar ni borrar con un clic.
Foto: 123rf

Una sobreviviente en la CDMX

Lupita no es un mueble vintage de utilería. Fotoautomat llegó a México como parte del regreso de las cabinas fotográficas analógicas. La marca tiene origen europeo y se ha dedicado a recuperar este tipo de máquinas, mientras que en Ciudad de México la protagonista es “Lupita”, una cabina encontrada en Suecia que fue restaurada para volver a funcionar.
Antes de instalarse en la CDMX, pasó cinco meses en el taller para revivir sus engranajes y reparar el pequeño “cuarto oscuro” que lleva dentro. Es un homenaje directo a las primeras cabinas automáticas de los años 20 que, antes de la llegada de las selfies, abundaban las ciudades.
Foto: 123rf

El encanto de la incertidumbre

El proceso es adictivo justamente porque no tienes el control. Llegas, eliges tu fondo, te acomodas en el banquito y esperas a que la luz te avise que vienen los flashes.
Como el revelado es completamente químico, la tira final siempre es una sorpresa. Un día puede salir más contrastada y otro con un grano distinto; todo depende de tu ropa, la luz de ese momento y hasta de la temperatura de los químicos. Esas pequeñas “imperfecciones” son toda la magia del formato análogo.
Foto: especial
Un par de tips para la sesión:
  • La cabina está pensada para dos personas, pero si se apachurran bien, seguro caben más.
  • Es pet friendly, así que puedes entrar con tu perro o gato sin problema.
  • Una vez que terminan los flashes, vas a tener que esperar unos cuatro minutos en la banqueta. Cuando la máquina te entregue tu tira, agárrala de las orillas: el papel sale húmedo por los químicos del revelado.

Lo que tienes que saber para tener tus fotos

Salir de ahí con una tira física para guardar en la cartera o pegar en el refrigerador es un pequeño lujo nostálgico que vale toda la pena.
  • ¿Dónde está? Sadi Carnot 98, colonia San Rafael, CDMX. (Por ahora es la única de Fotoautomat en la ciudad).
  • Precio: $175 pesos e incluye la tira con cuatro fotos.
  • Forma de pago: Únicamente con tarjeta. Ojo, no aceptan American Express.

Karla Campos

Geek de tiempo de completo y viajera con muchas millas para recorrer.

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