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Tokio en 3 días: El itinerario para no perder la cabeza (ni el tiempo)

Foto: 123rf

Aterrizar en Tokio por primera vez impone. Es una mancha urbana infinita, los letreros de neón parpadean por todos lados y el mapa del metro parece un plato de espagueti. Pero tranquilo, el sistema de transporte es una maravilla y si agrupas tus visitas por zonas, tres días son suficientes para llevarte una gran primera impresión antes de moverte a otras ciudades de Japón.

Aquí tienes una ruta optimizada geográficamente para caminar mucho, comer increíble y no pasarte la mitad del viaje metido en un tren.

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Día 1: El Tokio clásico y el paraíso friki (Lado Este)

Mañana:

Arranca temprano (y me refiero a las 7:00 u 8:00 am) en Asakusa para ver el Templo Sensō-ji. Es el más antiguo de la ciudad y, si llegas tarde, no vas a poder ni caminar. Antes de llegar al templo principal cruzarás Nakamise-dori, una calle comercial que lleva siglos ahí.

El dato: Aprovecha para desayunar aquí: cómete un melon pan calientito o unos ningyo-yaki (pastelitos rellenos de frijol dulce).

Tarde:

Desde Asakusa puedes irte caminando hacia el río Sumida y cruzarlo para llegar a la Tokyo Skytree. Con 634 metros, las vistas desde arriba son una locura y, si el cielo está despejado, se alcanza a ver el Monte Fuji.

El dato: Compra tu boleto online sí o sí. Las filas para comprar en taquilla te pueden robar horas.

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Noche:

Toma el tren corto hacia Akihabara, el barrio de la electrónica, el anime y los videojuegos. Entra a un salón de arcade de varios pisos o piérdete en las tiendas de figuras de colección.

El dato: No todo es nuevo. Las tiendas de segunda mano (como Surugaya o Book Off) tienen figuras de colección impecables a una fracción del precio.

Día 2: Moda, caos y cruces peatonales (Lado Oeste)

Mañana:

Toca madrugar un poco para ir al Santuario Meiji. Está en medio de un bosque enorme y el silencio que hay ahí dentro te hace olvidar que estás en una de las zonas más densas del planeta.

El dato: Entra por la puerta principal cerca de la estación de Harajuku y tómate el tiempo de caminar por el sendero rodeado de barriles de sake.

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Tarde:

Saliendo del santuario, cruza la calle y entrarás de golpe a la locura de Takeshita Street en Harajuku. Aquí está la moda extravagante, las crepas exageradas y las tiendas vintage. Después, camina unos 15 minutos (te recomiendo bajar por la calle Cat Street) hasta llegar a Shibuya.

Cruza el famoso paso peatonal (hazlo un par de veces, es divertido), saluda a la estatua del perrito Hachikō y sube al mirador Shibuya Sky.

El dato: El Shibuya Sky es el mirador de moda. Si quieres subir al atardecer, tienes que reservar tu entrada en su web con semanas de anticipación o te quedarás fuera.

Noche:

Quédate en los callejones de Shibuya para cenar. Huye de las avenidas principales y métete a un local pequeñito de yakitori (brochetas de pollo) o a una barra de sushi donde pidas por tablet.

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Día 3: Pescado fresco, lujo y luces de neón (Centro y Shinjuku)

Mañana:

Vete con el estómago vacío al Mercado Exterior de Tsukiji. Aunque el mercado mayorista de atún ya se mudó a Toyosu, Tsukiji sigue siendo el mejor lugar para hacer un tour gastronómico callejero. Prueba el tamagoyaki (tortilla de huevo dulce), fresas cubiertas de mochi y, por supuesto, cortes de sushi fresquísimos. Llega antes de las 9:00 am porque al mediodía muchos puestos empiezan a cerrar.

Tarde:

Camina desde Tsukiji hacia Ginza, el barrio de lujo. Es como la Quinta Avenida de Nueva York pero en versión japonesa. Aunque no vayas a comprar en boutiques de diseñador, vale la pena ver la arquitectura de los edificios. Si vas en fin de semana, la avenida principal la hacen peatonal.

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Noche:

Toma el metro hacia Shinjuku para cerrar el viaje. Este barrio es el estereotipo de Tokio que tienes en la cabeza: rascacielos, neón, ruido y gente por todas partes. Piérdete por Omoide Yokocho (un callejón súper angosto lleno de puestitos de comida) y date una vuelta por Kabukicho, el barrio de entretenimiento.

El dato: ¿Quieres una vista panorámica de noche y gratis? Sube al mirador del Edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio en Shinjuku. No cuesta un peso y cierra tarde.

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¿Te sobran días? 4 escapadas clásicas desde Tokio

Si vas a estar más tiempo, no te quedes solo en la ciudad. Estas son las mejores excursiones de un día:

  • Monte Fuji y Kawaguchiko: El viaje de rigor. La zona de los Cinco Lagos tiene las vistas más icónicas del volcán. Ojo: No reserves tours con meses de anticipación sin posibilidad de cancelación; revisa la app del clima un par de días antes, porque si está nublado, literal no vas a ver nada del Fuji.

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  • Nikko: A unas dos horas en tren. Aquí está el Santuario Tōshō-gū (Patrimonio de la Humanidad) rodeado de un bosque de cedros gigantes. Es espectacular en otoño.

  • Odaiba y TeamLab: La isla artificial de Tokio. Ideal si vas con niños o si quieres ir al museo inmersivo TeamLab Planets (reserva obligatoria) y ver al robot Gundam tamaño real.

  • Yokohama: Está a menos de una hora. Tiene uno de los barrios chinos más grandes del mundo (perfecto para comer todo el día) y un puerto muy agradable para caminar al atardecer.

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Karla Campos

Geek de tiempo de completo y viajera con muchas millas para recorrer.

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