Colaboraciones

Playa Dormida en Santa Marta, nuestro refugio caribeño en Colombia

Texto: Armando Cerra (IG: dossomos_dos)
Fotos: Mónica Grimal (IG: photo_mgrim)

Como hacen muchos de ustedes, nosotros también nos informamos sobre el destino que vamos a visitar antes de emprender cualquier viaje. Y cuando comenzamos a leer sobre la ciudad de Santa Marta en el Caribe colombiano nos abrumó saber que nuestra estancia iba a coincidir con el 500 aniversario de un lugar fundado por los españoles en el año 1525. Es decir, la más antigua del país con cinco siglos de historia que se manifiestan en un callejero colonial con un encanto muy especial donde nunca falta la música, sobre todo en cuanto se pone el sol y cae la tarde.

Además alucinamos al saber que aquí está la Quinta San Pedro Alejandrino donde murió Simón Bolívar y que incluso durante un tiempo los restos del Libertador descansaron en la catedral de Santa Marta. Así que nos propusimos recorrer esos lugares y otros atractivos samarios como el Parque de los Novios, la Casa de la Aduana o los bares de la carrera número 3. Y también nos apuntamos posibles excursiones por los alrededores para descubrir Sierra Nevada, los cafetales de Minca o a las playas de Tayrona. Por no hablar del trekking que se adentra en la selva hasta alcanzar la mítica Ciudad Perdida.

Todo eran planes fabulosos y alguno lo realizamos. Pero para gente de interior como nosotros, el mar siempre posee un magnetismo contra el que es imposible luchar. Más aún si ese mar es el Caribe. Y precisamente a las mismas orillas del Caribe estaba nuestro hotel, el Santa Marta Marriott Resort Playa Dormida. Un sitio que nos atrapó. ¡Nos atacó el virus de la comodidad y el disfrute más hedonista! Así que se hizo muy complicado cruzar el umbral de la puerta para abandonar semejante paraíso situado al sur de la ciudad.

MONICAA GRIMAL

Al fin y al cabo en el hotel teníamos cuanto necesitábamos. No sólo una estupenda habitación, restaurantes, salas de masajes, la piscina y la playa a nuestro lado. Además es ideal para adentrarse en la riqueza del departamento colombiano de Magdalena. El resort propone una inmersión en la cultura más ancestral de la región sin salir del confort del siglo XXI. Desde el primer recibimiento con una fuente en la que siempre corre agua, la decoración transmite las esencias locales. Al entrar aguarda un cálido mobiliario que combina madera y piedra, sin que falten los toques dorados y la delicadeza de los ornamentos textiles. Todo, todo, todo con su explicación en las artesanías de las culturas indígenas. 

Los homenajes a los pueblos Kogui, Wiwa y Arhuaca que vivieron en esta parte de Colombia abundan por el hotel. En especial en el Great Room que es el punto de encuentro de los huéspedes. Ahí se despliega un muestrario de las artes locales y de sus productos más emblemáticos como los gorros tutosomas típicos de la Sierra Nevada o los poporos y las mochilas rituales de las etnias de origen prehispánico. Y todo se expone con el rigor y el protagonismo que merece. No se trata solo de enseñar esos curiosos objetos a los visitantes, se pretende exhibir con todo el glamur que merecen.

MONICAA GRIMAL

No obstante no solo la cultura antigua está presente en el amplio vestíbulo del Santa Marta Marriott Resort Playa Dormida. También la rica naturaleza de esta región colombiana aparece representada en sutiles elementos decorativos. Algunos tan protagónicos como el enorme mural realizado por el artista Eloin Rivera. Es una gran pared donde se distingue la vista área de la Sierra Nevada, su entorno selvático y el vecino Caribe, diferenciando cada paisaje por sus tonos blancos, verdes y azules. A lo cual se suman más colores aportados por las bandadas de guacamayos azul dorado que sobrevuelan estos parajes.

En realidad esta especie de guacamayo es endémica de la zona y se convierte en el mejor símbolo de la atmósfera tropical que envuelve el hotel. Por eso parece volar en muchos otros lugares del resort. Por ejemplo también está presente a la entrada al Restaurante 1525, cuyo nombre hace mención al año fundacional de Santa Marta. Aquí hay dos opciones para comer. Al frescor de interior con aire acondicionado, o con la temperatura ambiente de su terraza. Esta opción fue nuestra preferida, ya que las vistas al Caribe y los barcos que navegan sobre sus aguas son el mejor escenario para saborear esos platillos de sabor marinero e internacional. ¡Todavía recordamos los desayunos ahí a base de café y frutas como las mejores guanábanas que hemos comido nunca! ¡Ah, y también nos acordamos de las pícaras urracas carinegras que en todo momento amenazan con robar la comida de la mesa!

Éste no es el único restaurante del hotel. Saliendo a la piscina en el corazón de la edificación aparece un camino descendente. Por ahí se llega a las mesas del Cayeye. En este caso la cocina más típica es la reina. Hasta su nombre evoca un plato muy querido en el departamento de Magdalena. Si tienen la fortuna de pasar por ahí, por favor que nadie se olvide de deleitarse con un buen pescado a la brasa acompañado de limonada de coco. ¿Se puede pedir más para disfrutar del auténtico Caribe?

Sí. Sentir sus aguas y eso aquí está garantizado. Dado el diseño piramidal del hotel, cualquier terraza de las habitaciones permite ver el mar. Cuando se está en la piscina se respira la sal marina a un paso. Las mesas exteriores del 1525 dejan oír el lejano y suave oleaje. Y en el Cayeye se degustan los sabores a mar tropical. Y por si fuera poco, junto a este restaurante se encuentra una pequeña puerta del Santa Marta Marriott Resort. Que nadie dude en atravesarla. Al otro lado espera la arena de la Playa Dormida. Poner los pies ahí y contemplar el panorama es la deslumbrante guinda a la inmersión en la historia y la naturaleza que propone este acogedor rincón del Caribe colombiano.

Armando y Monica

Mónica Grimal y Armando Cerra
Moni y Armando, Armando y Moni, tanto monta monta tanto. Ella con sus cámaras y él con sus libretas, juntos llevan kilómetros y kilómetros de viaje. Al principio con el único afán de disfrutar del momento, descubrir otros lugares y sobre todo conocer gente distinta e interesante. Pero desde hace unos cuantos años sumaron otro objetivo más: contar sus experiencias y divulgarlas en revistas y webs viajeras de un lado y el otro del Atlántico. Porque son españoles, pero tienen un largo vínculo con Latinoamérica.

IG: @photo_mgrim
FB: Monica Grimal