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10 cosas que nadie me dijo de la alberca más famosa del mundo

La piscina infinita del hotel Marina Bay Sands de Singapur es probablemente la más famosa y deseada del mundo. El gigantesco hotel con más de 2,500 habitaciones sabe que en su alberca tiene la joya de la corona y es la razón por la que la gran mayoría de los huéspedes reservan en este lugar.

La piscina infinita del hotel Marina Bay Sands de Singapur es probablemente la más famosa y deseada del mundo. El gigantesco hotel con más de 2,500 habitaciones sabe que en su alberca tiene la joya de la corona (al parecer es la más alta y larga “infinity pool” del mundo) y es la razón por la que la gran mayoría de los huéspedes reservan en este lugar.

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Para mí y para muchos viajeros, visitar Singapur por primera vez y no tener una prueba fehaciente (o sea, una selfie) de haber estado allí, es inaceptable. Así que me metí a Best Day y reservé mis dos nochecitas en el hotel que ha logrado convertirse en el ícono de Singapur.

Casi le sale sangre a mi tarjeta, pues el hotel no es nada barato, (500 usd por noche sin desayuno) pero al ser tan famoso, promocionado y presumido decidí poner a prueba su valor y comprobar si la famosa alberca es tan espectacular como se ve en las fotos.

Aquí hay diez cosas de ella que nadie me dijo.

1.- ¡Está fría!

Fría. Sí, fría. Lo contrario de “Ay que delicia”. Ya no les cuento si el ambiente no está caluroso (como suele estar en Singapur) porque sientes que es un témpano. Tal parece que no quieren que estés mucho rato en ella. Fue muy divertido ver como toda la gente que entraba se encontraba con esa sorpresa y hacía gestos como de estar entrando al Lago Baikal.

Yo la verdad me esperaba el agua calientita, rica, para disfrutar, pero ¡menuda sorpresa!

2.- Encontrar un camastro es un odisea

La piscina está tan llena de gente que en sus momentos más concurridos encontrar un camastro es como buscar el tesoro en la arena. Yo iba sólo y tardé unos 20 minutos y dos vueltas a toda la alberca para encontrar uno. No quiero imaginar si son un grupo grande, imposible.

Aunque probablemente era el horario. Al día siguiente pasé por la alberca para ir a uno de los restaurantes a comer y estaba bastante relajada. Supongo que también es cuestión de suerte.

3.- Es un mundo de gente

El hotel tiene más de 2,500 habitaciones. Imagínense que todos vamos allí por la dichosa alberca. Ya tienen el resultado. Hay mucha gente. Aunque la piscina es solamente para huéspedes, no se siente en ningún momento un lugar exclusivo.

Si son de los que no les gustan las albercas llenas de gente, esta no es para ustedes. Sin embargo, me parece que ya instalado puede disfrutarse bastante.

4.- El servicio no está a la altura

Vamos a ver. Por 500 dólares la noche uno espera un servicio no solo atento, sino eficiente. A la altura de hoteles con esa misma categoría y precios. Desafortunadamente eso no pasa en el Marina Bay Sands. Hay que decir que son atentos y sonrientes pero en un hotel tan grande es difícil mantener un estándar de calidad alto.

En las dos ocasiones que visité la alberca el servicio no fue ideal. La segunda fue peor, durante tres horas ningún mesero se acercó a ofrecerme nada. Cuando lo mandé llamar y ordené una bebida nunca me la trajeron.

5.- Los cómodos camastros de las fotos de internet ya no están

Yo había visto en blogs y fotos de la alberca unos deliciosos colchoncitos blancos que gritan “soy una nube de placer”, pero ya no están. Me tocaron unos de mimbre sin colchoneta, menos cómodos. No estaban mal, pero ya me había hecho a la idea de tener mi “nube” para leer y relajarme.

6.- El piso es asesino

El piso de madera de teca cuando está mojado (es decir todo el tiempo pues estás en una alberca) es mortalmente resbaloso. Me sorprende que con los altos niveles de seguridad y cuidado de Singapur sea de ese modo. Yo estuve a punto de azotar como en las películas de Hollywood, lo que en USA me habría hecho millonario gracias a la demanda.

7.- No se puede nadar

Bueno no exactamente, se puede pero no se puede. Me explico. La alberca es poco profunda y hay tanta gente que si lo que quieres es nadar como tu rutina diaria de ejercicio, olvídalo o hazlo a las 6 am cuando abre la alberca.

8.- El lugar es muy familiar

Hay muchos niños. Esto no es un problema pues hay zonas solo para adultos, aunque yo solo encontré camastro en el área familiar. Pero hay gente a la que no le gustan los gritos y los niños salpicando en la alberca.

A mi el rollo familiar no me parece nada negativo, también hay mucha gente joven y el ambiente tiene su onda a pesar de ser un hotel tan costoso, generalmente visitados por gente de mayor edad.

9.- Una bebida cuesta 20 dólares

Un ligero cocktail puede costar 20 dólares de Singapur, algo así como 16 dólares estadounidenses. Nada en todo el hotel es barato. Si agarran una coca del minibar ya pueden ir desembolsando casi 9 dólares.

10.- Es más impresionante en persona que en las fotos

Aún con todo lo anterior. La alberca es realmente espectacular. Es uno de esos sitios que no puedes creer que existen. Poder darte un chapuzón mientras observas ese impresionante skyline es único y lo que pagas en el hotel es básicamente eso. La piscina y la ubicación de la propiedad.

Hablo obviamente de mi experiencia y en mi opinión vale la pena. Aunque caro, no me arrepiento. Pero debo decir que si vuelvo a Singapur escogería otro hotel. Si son viajeros exigentes y acostumbrados a una atención personalizada pueden desilusionarse mucho.

Mi consejo. Vale la pena hospedarse para disfrutar la alberca, pero si su estancia en Singapur es larga no se queden más de dos noches aquí y cámbiense a otro hotel, por un precio más accesible tendrán un servicio de primera aunque sin una alberca tan espectacular.

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