Por: Catalina Cuéllar Rodríguez
En medio del Atlántico, envueltas por el misterio del Triángulo de las Bermudas, estas islas esconden tesoros que solo pueden comprenderse al visitarlas. Historias de piratas, playas de arena rosa y aguas tan cristalinas que parecen un inmenso acuario, todo ello convierte este rincón del mundo en un destino capaz de sorprender incluso a los viajeros más experimentados.
Pero Bermudas es mucho más que sus playas. Puedes encontrar cuevas fascinantes, senderos entre manglares y parajes paradisíacos que revelan una naturaleza exuberante donde la vida marina está presente en cada rincón. Desde los coloridos fragmentos de vidrio marino moldeados por el agua y el viento, hasta sus ecosistemas rebosantes de vida, cada paisaje invita a explorar, descubrir y maravillarse.
A continuación les comparto mi Top 5 de lugares para explorar y sacarle el mayor provecho a tu viaje en estas espectaculares islas.
5. Blue Hole

Escondido entre manglares y rodeado por una exuberante vegetación, Blue Hole parece uno de esos lugares que uno no espera encontrar en una isla conocida principalmente por sus playas. Al llegar, el paisaje cambia por completo: una piscina natural de aguas intensamente cristalinas emerge en medio de la naturaleza, creando un rincón tranquilo y casi secreto.
Lo que hace especial este lugar no es solo su belleza, sino la experiencia de sumergirse en él. Sus aguas frescas invitan a nadar, mientras pequeñas cuevas y formaciones rocosas añaden un aire de exploración y aventura. Para quienes buscan descubrir una faceta diferente de Bermudas, lejos de la costa y más cerca de la naturaleza salvaje de la isla, Blue Hole es una parada que añade un poco de aventura a tu visita.
4. St. George’s, Bermudas

St. George’s combina historia, playas espectaculares y algunos de los paisajes más encantadores de Bermudas. Su pequeño centro histórico invita a caminar sin prisas entre calles y edificaciones pintorescas, mientras que muy cerca se encuentra Tobacco Bay, uno de los mejores lugares de la isla para practicar snorkel gracias a sus aguas cristalinas y la gran cantidad de corales y peces que nadan muy de cerca a la costa.
Si buscas escapar de las multitudes, basta con caminar unos minutos detrás de Tobacco Bay para descubrir una playa mucho más tranquila, ubicada junto a la histórica Fortaleza de St. Catherine. Entre aguas turquesas, formaciones rocosas y vistas espectaculares del Atlántico, este rincón reúne todo lo que hace especial a Bermudas: naturaleza, historia y la sensación de haber encontrado un pequeño paraíso escondido.
3. Crystal Caves, Bermudas

Descender a Crystal Caves es como entrar en una impresionante catedral creada por la propia naturaleza. Miles de estalactitas cuelgan del techo como si fueran elegantes candelabros, mientras las estalagmitas se elevan desde el suelo formando columnas, algunas completas y otras aún en proceso de unirse tras miles de años de crecimiento.
Lo que hace verdaderamente especial este lugar son sus cristalinos espejos de agua. Su superficie refleja la bóveda de la cueva con tal perfección que, por momentos, resulta difícil distinguir dónde termina la roca y dónde comienza el reflejo. Al mismo tiempo, permiten observar las estalagmitas sumergidas bajo el agua, creando un fascinante efecto óptico que transforma este rincón en un escenario casi mágico.
Quizás por esa atmósfera de fantasía no sea casualidad que uno de los recorridos más famosos reciba el nombre de Fantasy Cave. Un lugar que demuestra que algunas de las maravillas más sorprendentes de Bermudas se encuentran ocultas bajo tierra.
** De este Top 5 es el único lugar que requiere tiquete de ingreso.
2. Jobsons Cove

Este es un circuito que se conecta desde una gran playa y se va extendiendo a través de formaciones rocosas que se enlazan entre sí, por medio de pasadizos naturales entre la vegetación, como si la naturaleza hubiera dibujado un pequeño laberinto de agua, arena y piedra para así, ir descubriendo sus recovecos poco a poco. Cada rincón es un tesoro natural por descubrir, donde el mar se cuela, creando una especie de piscinas naturales que se esconden un poco del mundo exterior.
Es un lugar en el que el tiempo parece ir más lento, donde normalmente puedes encontrar un espacio a solas o muy pocos visitantes alrededor, Donde además puedes nadar, hacer snorkel y maravillarte con la vida marina, donde el agua cristalina permite observar con claridad los peces que se mueven cerca de la orilla. Entre ellos se destaca la presencia del “pez loro”, que añade aún más vida y color a este paisaje ya de por sí impresionante.
Las vistas aquí son serenas, casi hipnóticas. Un lugar para quedarse un largo rato, descansando sobre la arena con sus matices color rosa o simplemente relajarse mientras miras a tu alrededor, dejando que el mar, con sus olas y brillantes colores, te hagan sentir como si estuvieras inmerso en un fragmento del paraíso.
Un lugar para realizar un poco de trekking, mientras descubres ese rincón que quizá termine siendo tu zona predilecta para descansar y desconectar por completo.
1. Admiralty House Park

Y este lugar es la joya de la corona, perfecto para los más osados y aventureros. Siéntete como los primeros piratas llegando a esta isla, tratando de descubrir sus reliquias ocultas.
Este conjunto de cuevas se abre directamente al mar, formando una piscina natural escondida en el interior de la roca. Una piscina azul centelleante, tan brillante que puede asombrarte por sus múltiples destellos, tanto así, que parece que hubieras encontrado una joya deslumbrante en medio de la oscuridad. El agua entra y choca con sus reflejos azules y cristalinos, creando un efecto azulado al interior de la cueva, un rincón que parece protegido del resto del mundo, como si la naturaleza lo hubiera reservado en secreto.
Desde las rocas, en la parte superior, es posible lanzarse al agua y sentir esa mezcla de libertad y adrenalina, permitiendo ingresar desde el mar al interior de las cuevas; claro siempre y cuando la marea y el clima lo permitan, por razones de seguridad. Sé cauteloso. Todo aquí depende del ritmo del mar, que marca cuándo el lugar se convierte en un pequeño escenario de aventura o un paraje asombroso para admirar.
A un costado es posible descender y disfrutar de una pequeña playa con sus cristalinas y calmadas aguas, en la que podrás descansar luego de haber disfrutado de una grandiosa aventura.
Lo que hoy parecen unas cuevas encubiertas por la propia naturaleza fue, hace casi dos siglos, una obra de ingeniería naval. La naturaleza creó este lugar durante miles de años, sin embargo fue un almirante británico quien decidió ampliar sus entrañas excavando túneles, galerías y salas en la roca conectándolos con las cuevas naturales del lugar. Quizá por eso, al recorrerlas, uno tiene la sensación de estar explorando un antiguo escondite de piratas, cuando en realidad camina por uno de los secretos mejor guardados de la historia naval de Bermudas.
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Solo me queda decir, que Viajar a las Bermudas es mucho más que visitar playas de arena rosa o admirar el intenso color de sus aguas. Es dejarse sorprender por esos tesoros escondidos que, sin esperarlo, terminan convirtiéndose en los lugares más memorables y maravillosos del viaje. Quizá, y eso espero, alguno de estos cinco que te he compartido también se convierta en tu favorito.




































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